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Várices y arañitas, ¿solo un problema estético?

28 octubre, 2018

Las arañitas o las venas pronunciadas que notas bajo la superficie de tu piel y que
solo consideras que afean tus piernas necesitan una revisión médica, aunque no
tengas ningún dolor.

Si bien son un problema bastante frecuente, solo un 20% de quienes consultan
refieren síntomas como cansancio, pesadez y escozor en las piernas, calambres,
calor, hinchazón y dolor en el área de los tobillos y los pies.

¿Por qué se presentan las várices?

Las várices indican que las válvulas de las venas, que ayudan a llevar la sangre
de regreso al corazón, están dañadas o debilitadas. Entonces, la sangre no circula
adecuadamente, se detiene y se acumula en las venas, y de ahí que se marquen
en tu piel.

Es un problema mecánico, pues la sangre por las venas debe vencer la fuerza de
gravedad para transportarla hacia el corazón y la posición erguida del ser humano
dificulta ese trabajo.

¿Quiénes están en riesgo?

Se pueden presentar en cualquier época de la vida, desde la pubertad hasta la
vejez.

Los antecedentes de várices en uno o ambos padres tienen gran peso para que
los hijos las presenten. Se estima que por cada padre hay un 45% de
probabilidades.

También son susceptibles quienes tienen un trabajo sedentario o deben
permanecer largo tiempo de pie, así como tener sobrepeso u obesidad y llevar un
estilo de vida poco saludable, muy sedentario.

En el caso de las mujeres, cruzar las piernas al sentarse o usar tacones altos no
desarrollan várices, pero esto último disminuye el movimiento del tobillo que actúa
como una bomba venosa para impulsar la sangre.

Afecta más a las mujeres

Las várices son cuatro veces más frecuentes en las mujeres que en los hombres
porque están relacionadas con el tema hormonal.

Los estrógenos hacen que se broten más las venas, especialmente las pequeñas,
y en las grandes favorecen la formación de trombos. Incluso, se recomienda que
las mujeres con problemas varicosos no tomen pastillas anticonceptivas debido a
que las hormonas de esos métodos añaden otro factor de riesgo.

Además, los cambios hormonales durante el embarazo, sumado a la ganancia de
peso y la presión del útero sobre las venas iliacas hace que compriman y se
produce una obstrucción al retorno sanguíneo de las piernas al corazón. La
menopausia también es un periodo crítico, entre los 40 y 50 años.

Diferentes tratamientos

Es una enfermedad crónica, progresiva y sin cura, que solo se puede controlar.
Por esto, todas las personas con varices deben ser tratadas, aunque no
manifiesten síntomas más allá de las protuberancias en la piel.

Las várices no son una enfermedad de una sola vena, sino de las venas. De
manera que se parte de un estudio vascular para determinar cuál es la vena
“interna” que en ese momento está produciendo el daño.

La cirugía es el procedimiento más antiguo para extraer la vena afectada. Es
efectivo, pero produce molestias e incapacidad durante 15 días. No se recomienda
para los adultos mayores y personas que además tienen otra condición médica
como diabetes, hipertensión o enfermedades cardiovasculares, que suele ser
frecuente.

Existen otras alternativas como la espuma, la radiofrecuencia y el láser para secar
la vena internamente sin retirarla. La espuma es de bajo costo, pero con mayor
índice de recaídas. Se irrita la vena para que estimule un proceso de fibrosis y
cicatrización.

La radiofrecuencia y el láser usan el calor para quemar la vena y son mínimas las
posibilidades de recaídas. No obstante, el procedimiento con láser permite graduar
la potencia de acuerdo con las características que presenta la vena en cada
paciente, mientras que con la radiofrecuencia no es posible y es igual para todos.

La técnica del láser es recomendada para pacientes de edad avanzada, que no
son candidatos a cirugía, pues no produce incapacidad, se realiza en una sola
sesión, con anestesia local y en una sala de procedimientos menores.

Riesgo de complicaciones

Los problemas varicosos progresan hasta formar úlceras cuando no se atienden a
tiempo. El tratamiento es más complejo por los cambios irreversibles. La piel se
reseca y oscurece, pierde elasticidad y favorece que se presenten ese tipo de
lesiones que elevan el riesgo de infecciones.

Prevención

No existen medicamentos que prevengan o controlen la enfermedad, tales como
cremas o ungüentos, pues solo maquillan la superficie de la piel y dan una
sensación de alivio con sustancias mentoladas, pero eso es pasajero. Los
síntomas como cansancio, hinchazón o dolor, entre otros, se tratan por separado,
con medicamentos que mejoran el tono de las venas.

Usar medidas de comprensión graduadas y ejercicio

El uso de las medias de compresión graduada mejora el problema porque ayudan
a que la sangre vaya de los pies hacia el corazón y no se congestionen las venas
de las piernas.

Se recomienda su uso para las personas que no tienen várices pero que por las
características de su trabajo están en riesgo de desarrollarlas. Así, evitan el
cansancio y la pesadez al final de la jornada.

Puede empezar con las de baja y mediana comprensión, y quienes se han
sometido a un procedimiento o tienen trombosis venosas deben usar las de alta
comprensión.

El ejercicio aeróbico, subir y bajar escaleras, caminar en la piscina y en general los
de tipo cardiovasculares se recomiendan para quienes padecen de várices, pero
se debe evitar el levantamiento de pesas.

Acá puedes consultar más beneficios de hacer ejercicio 

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