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Un trasplante de todo corazón

23 diciembre, 2019
trasplante de corazón

El corazón es un músculo fundamental para la vida, el cual moviliza la sangre oxigenada por todos los rincones de nuestro cuerpo. Sin embargo, algunas condiciones de riesgo cardiovascular pueden debilitarlo progresivamente y a pesar de intervenciones médicas, farmacológicas, quirúrgicas y uso de dispositivos como marcapasos, la insuficiencia cardiaca alcanza una fase avanzada en la que la única alternativa es el trasplante.

El infarto agudo de miocardio, la hipertensión arterial y el daño de las válvulas del corazón son las enfermedades cardiovasculares que pueden afectar al corazón. Además, enfermedades como la diabetes que representa un factor de riesgo para obstruir las arterias del corazón y cuando está mal controlada daña el músculo cardíaco y puede producir insuficiencia cardiaca.

La exposición a quimioterapia para tratar un cáncer causa toxicidad cardiaca y puede dejar como secuela insuficiencia cardiaca en la persona. Algunas enfermedades infecciosas, como la llamada enfermedad de Chagas, en una de sus variedades frecuentes en Colombia, deja compromiso cardíaco varios años después de estar expuesto a la picadura del vector. 

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Las enfermedades valvulares reumáticas, que aún son frecuentes en nuestro país, debilitan al corazón. También, lo hacen las infecciones virales en pacientes jóvenes como la miocarditis, que en raras ocasiones genera insuficiencia cardíaca, pero puede ser severa. Otras enfermedades más raras y de baja prevalencia, como la amiloidosis también causan esta enfermedad.  

El proceso del trasplante

Para poder ofrecerle a un paciente un procedimiento como el trasplante cardiaco, debe tener una probabilidad de sobrevivencia del 80% o superior después del primer año de su intervención. Para determinar esto, previamente deben realizarse estudios y exámenes para valorar su condición de salud y luego determinar la compatibilidad con el donante basados en el grupo sanguíneo, talla y peso. 

Un paciente trasplantado de corazón debe estar comprometido con su cuidado y seguimiento posterior, prácticamente “casarse” con las unidades que lo atendieron. Después de su cirugía puede estar hospitalizado desde 20 días hasta un mes cuando no hay complicaciones; en ese tiempo se somete a exámenes de laboratorio para evaluar el riesgo de infección, tomar antibióticos, recibir trasfusiones, hacerse biopsias endomiocárdicas para saber si hay rechazo de manera directa y orientar los tratamientos. 

Solo se podrá retomar en forma las actividades cotidianas después de los seis meses, pero idealmente al cabo de un año. 

Controlar el rechazo del órgano

Todo lo que no sea propio el organismo lo agredirá y así sucede con el órgano trasplantado, por eso, el paciente deberá tomar medicamentos para disminuir el rechazo, pero este tratamiento también compromete sus defensas.

Así, en los primeros seis meses después del trasplante, que se conoce como fase aguda, esta inmunosupresión favorece el crecimiento de gérmenes que se pueden adquirir dentro del hospital o que se reactiven infecciones previas de la persona; ante esta situación se orienta con recomendaciones en el estilo de vida y prácticas de autocuidado para disminuir el riesgo de infecciones en sus ambientes y actividades cotidianas. 

El órgano trasplantado puede funcionar adecuadamente de 5 a 15 años y aun así este tiempo depende de muchos factores, tales como el riesgo de infecciones en la fase aguda, el control de azúcar, el control de la presión arterial, el peso, y el colesterol, que no exista rechazo y la adherencia a los tratamientos médicos. 

Contraindicaciones para trasplantar

En Colombia solo las personas menores de 65 años son candidatos a trasplante.

Después de esa edad, entre 65 y 70, se individualiza el riesgo y se consideran receptores marginales; finalmente, en personas mayores de 70 años no se opta por trasplantar un corazón debido a los riesgos que conlleva, y con ellos se intentan otras terapias para la insuficiencia cardíaca. 

Condiciones como la hipertensión pulmonar, que es una fase más avanzada de la insuficiencia cardiaca, las infecciones y condiciones oncológicas no controladas elevan el riesgo de que se pierda el futuro corazón que se va a trasplantar por lo que se contraindica en estos casos. 

Hay unas contraindicaciones relativas como el escaso compromiso del paciente con su tratamiento, no adherirse y rechazar todo lo que viene después de un trasplante, así como tener adicciones, tales como alcoholismo o ser farmacodependiente. Esas situaciones se valoran desde el punto de vista de salud mental para evaluar el compromiso del paciente y trabajar para revertirlas en un rango de tiempo entre tres a seis meses dentro de un programa de rehabilitación. 

Es importante resaltar que se tienen unas tasas de fracaso altas cuando no hay una red de apoyo psicosocial para todo el proceso que vivirá el receptor; de igual forma, que existan deficiencias en las condiciones de saneamiento en su vivienda y que lo expongan a infecciones, así como vivir en zonas apartadas a los centros de trasplante o tener dificultades para acceder a la clínica para atender cualquier tipo de tratamiento.

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