General, Programas de Salud

Donar órganos para trasplantar oportunidades para vivir

24 diciembre, 2019

Una persona en vida puede donar un riñón y fragmentos hepáticos, que la legislación colombiana solo permite donarles a familiares en primer grado de consanguineidad o su pareja.

Entre tanto, un donante cadavérico puede ayudar a 55 personas donando órganos, piel, córneas, hueso y médula ósea.

Con el primer tipo de donante se programa y habría suficiente tiempo para realizar la extracción y trasplante del órgano en el receptor, pero con el segundo solo hay unas pocas horas de maniobra debido al corto tiempo de isquemia de cada órgano, es decir el tiempo que pasa desde que es extraído hasta que es trasplantado.

El menor tiempo lo tiene el corazón con cuatro horas y el mayor los riñones con hasta 36 horas. 

De esta manera, el trabajo, casi que contrarreloj, de trasplantar el órgano de un donante cadavérico en un paciente que está en otra ciudad en una unidad de cuidados intensivos o en la lista de espera del Instituto Nacional de Salud (INS) se logra con el esfuerzo mancomunado de muchas partes involucradas.

Un acto altruista

De una parte, están las familias de los donantes que respetan la voluntad de sus parientes de donar sus órganos después de fallecidos como un acto altruista para que miles de colombianos con órganos enfermos que esperan por un trasplante como la única opción terapéutica para prolongar y mejorar su calidad de vida.

Por otro lado, en las clínicas y hospitales donde hay pacientes que han sido declarados con muerte cerebral y son posibles donantes, hay personal médico que, sigue estrictos y cuidadosos protocolos clínicos para conservar el resto de los órganos con medicamentos y ventilación mecánica para la respiración artificial.

Así, en las siguientes 12 horas se debe definir que el paciente sea potencial donante y cuando se trata de uno joven que pueda donar varios órganos. Luego viene la gestión clínica apropiada para el rescate y conservación en el menor tiempo posible para que el equipo de cirujanos pueda transferir quirúrgicamente ese órgano donado en la persona con insuficiencia orgánica. 

Más situaciones que enfrentar

Sin embargo, en esas pocas horas para el proceso de rescate, conservación y traslado de los órganos, que en muchas ocasiones es de una ciudad a otra, hay otras situaciones de logística con las que se lidia en el país: cierres de aeropuertos e incluso la falta de estos y de otros medios de transporte como helicópteros y helipuertos en las ciudades que ayudarían a acortar las distancias para no perder tiempo.

En otras ocasiones nos enfrentamos a la carencia de personal especializado para conservar y retirar los órganos, lo que en últimas incide en una baja tasa de donación. 

Un paciente que espera una llamada

Entre tanto, las personas que están en lista de espera por un órgano aguardan por largo tiempo al otro lado del teléfono por una llamada que les avise que tienen un donante y que la cirugía será inmediatamente. Ellos, dentro de lo posible, deben vivir a menos de una hora de acceso a la clínica, no viajar durante el tiempo que esperan y tener varias formas de contactarlos e incluso a sus familiares, además realizarse exámenes y seguimiento de su condición de su salud, porque en cualquier momento puede ocurrir el trasplante. 

Un trabajo en red

En Colombia, la Red Nacional de Donación y Trasplante de Órganos y Tejidos, de la cual Colsanitas es miembro, trabaja para superar el desequilibrio que existe entre el bajo número de donantes y el alto número de receptores de órganos. 

Sin embargo, estos esfuerzos se quedan cortos cuando enfrentamos deficiencias en la logística para trasportar rápidamente los órganos donados o cuando los pacientes tienen dificultades para acceder a los centros de trasplante con prontitud. 

Así mismo, notamos que la Ley 1805 de 2016 que amplía la presunción de que todos los colombianos somos donantes, aún no logra su objetivo de aumentar la tasa de donación en Colombia, que aún no supera los 8,9 donantes por cada millón de habitantes, según las estadísticas del INS. La escasa pedagogía entre la población puede ser una de las razones de su poco avance.

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