Síntomas y causas

Obesidad y sedentarismo, entre los factores que puedes cambiar para prevenir el reflujo

5 diciembre, 2019
Reflujo

En algún momento hemos experimentado después de una comida abundante síntomas de reflujo como ardor a la altura del pecho o regurgitación, pero cuando se vuelven recurrentes constituyen la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico.

En esta condición se altera el funcionamiento normal del esfínter esofágico inferior que es un reforzamiento muscular que funciona como una válvula en la parte inferior del esófago e impide que una vez los alimentos pasan al estómago se devuelvan al esófago junto con el ácido.

Por eso, cuando el contenido ácido del estómago se regresa irrita las mucosas del esófago y las expone a un trauma repetitivo que deja consecuencias.

Este ácido puede ascender también a las vías respiratorias y producir síntomas.  

Síntomas

Los más frecuentes son el ardor en el pecho y la regurgitación (devolver los alimentos). Otros síntomas son la dificultad para pasar los alimentos, carraspera, sensación de boca amarga, tos crónica, ronquera, sensación de una masa permanente en la garganta.

La mayoría de los casos no son severos y los síntomas aparecen unas veces a la semana.

Sin embargo, hay quienes tienen muy alterada su calidad de vida por síntomas constantes, llegando a disminuir sus comidas, perder peso y dormir prácticamente sentados debido a que el reflujo es más intenso en la noche por la posición horizontal en la que permanece el cuerpo durante el descanso.

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Signos de alarma

Los síntomas de reflujo se pueden presentar a cualquier edad y siempre ameritan una consulta médica.

Especialmente cuando hay signos de alarma como atoramiento (que no es frecuente), sangrado y pérdida de peso, por lo cual se debe descartar una complicación de la enfermedad o la presencia de un tumor.

¿Cómo se diagnostica?

Con los síntomas señalados el médico puede hacer un diagnóstico e iniciar un tratamiento, pero si los síntomas persisten, son severos o existen signos de alarma, se requiere una exploración por endoscopia para confirmar la inflamación del esófago y descartar otras enfermedades.

En algunas ocasiones se necesitan otras pruebas más sensibles como la medición de la acidez esofágica durante 24 horas por medio de una sonda para lograr un diagnóstico más preciso. 

A quienes afecta

Se estima que una tercera parte de los adultos tienen reflujo y es más común en los pacientes obesos.

Por eso con el aumento del sobrepeso y la obesidad en la población también aumentan los casos de reflujo, de ahí que sea una enfermedad asociada a factores comportamentales de las personas.

Otros factores de riesgo para sufrir de reflujo son: El embarazo, sobre todo en las últimas semanas. El consumo de alcohol y el tabaquismo, el consumo de determinados medicamentos que como efecto secundario relajan la válvula del esófago.

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De otra parte, los síntomas son frecuentes en los lactantes menores de un año, pero a medida que van creciendo sus órganos y sistemas maduran y se superan.

Cambios en el estilo de vida

En cuanto al estilo de vida se recomienda: Mantener un peso saludable mediante ejercicio físico, abandonar el consumo de alcohol y cigarrillo, evitar el consumo excesivo de comidas grasosas, condimentadas, picantes, bebidas gaseosas y chocolate.

La última comida del día debe ser liviana y al menos 2 a 3 horas antes de acostarse.

Elevar la cabecera de la cama y recostarse sobre el lado izquierdo también pueden ayudar a mejorar los síntomas nocturnos.

Otras medidas incluyen revisar los medicamentos que el paciente esté tomando por otra condición médica, pero que favorecen los síntomas, para modificarlos en la medida de lo posible

Medicación para controlar los síntomas

Inicialmente se suministran medicamentos llamados inhibidores de la bomba de protones, que reducen la cantidad de ácido en el jugo gástrico, es decir que, pese a que se sigue presentando el reflujo porque la barrera está dañada, lo que se devuelve al esófago ahora tiene un ph neutro y mejora los síntomas.

Se comienza con una dosis diaria durante seis a ocho semanas. Si mejora se va disminuyendo y se deja una dosis baja de mantenimiento; de hecho, algunos pacientes pueden permanecer asintomáticos sin medicación y solo necesitarla en los episodios de crisis.

Pero algunos pacientes necesitan usar continuamente la medicación, cambiar de medicamentos hasta encontrar el adecuado.

Usar antiácidos que usualmente vienen en forma líquida y se usan para aliviar rápidamente los síntomas y adicionar otros medicamentos que mejoran la motilidad del estómago.

Cirugía

En algunos casos se recurre al tratamiento quirúrgico, está indicado especialmente en pacientes que tienen muy afectada su calidad de vida, tienen complicaciones del reflujo, en quienes el tratamiento con medicamentos no es efectivo o quienes tendrán que tomar altas dosis de medicamentos por el resto de la vida.  

tienen complicaciones del reflujo, en quienes el tratamiento con medicamentos no es efectivo o quienes tendrán que tomar altas dosis de medicamentos por el resto de la vida.  

La cirugía se realiza por laparoscopiaconsiste en rodear con el estómago la parte inferior del esófago, creando así una válvula para impedir que el ácido pase del estómago al esófago, generalmente tiene un buen pronóstico, aunque depende de varias características del paciente, aunque sin llegar a ser curativo.

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Riesgo de complicaciones

Cuanto más prolongado es la irritación de la mucosa del esófago se eleva el riesgo de complicaciones:

  • La ulceración, debido a que el tejido se desgasta y se puede llegar a producir una úlcera esofágica.
  • El esófago de Barret, que es cambio en el revestimiento del esófago como un mecanismo de defensa, condición que predispone a cáncer.
  • La estenosis esofágica, en la que la exposición prolongada del esófago al ácido tiene un proceso de cicatrización que va estrechando la luz del esófago.

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