Síntomas y causas

¿Incontinencia urinaria? No hagas de este problema un tabú en tu vida, te ayudamos a prevenirlo

14 diciembre, 2018

Un escape involuntario de orina puede suceder sin que la persona que sufre de incontinencia urinaria se percate, pero detrás de esta situación hay una disminución de su calidad de vida y del temor de que acciones tan sencillas como toser le produzcan goteos.

La incontinencia urinaria es la dificultad para controlar el complejo cerebro – vejiga, así como los músculos del piso pélvico que termina en escapes de orina. Es una situación que se presenta por diferentes causas, pero que afecta más a las mujeres que a los hombres. No es exclusiva de la vejez, pues los niños también pueden verse afectados.

Tipos de incontinencia

Incontinencia de esfuerzo: Es el tipo de incontinencia más frecuente en las mujeres. Es consecuencia de un aumento en la presión abdominal que afecta a la vejiga producida por acciones como toser, estornudar, reír a carcajadas, agacharse o levantar objetos pesados.

Incontinencia de urgencia: Es un deseo súbito de orinar que en muchas ocasiones no les da tiempo de llegar al baño y la orina se sale antes.

Los escapes de orina pueden ir desde pequeñas cantidades hasta mojar la ropa exterior. Algunas personas con este tipo de incontinencia sienten ganas de ir al baño cuando pisan el suelo descalzo, entran al aire acondicionado o abren la llave del grifo.

Incontinencia por rebosamiento: Sin que la persona lo llegue a notar, ocurren pequeños goteos de orina debido a que su vejiga siempre está llena y se rebosa.

Causas

El debilitamiento de los músculos del piso pélvico es una causa frecuente. Es una situación que puede suceder a medida que envejecemos. En las mujeres durante la etapa de la menopausia sobrevienen varios cambios físicos que pueden afectar sus órganos genitales y el aparato urinario, así como que sus músculos, entre estos los que intervienen en la orina, pierdan colágeno y, por lo tanto, su resistencia y flexibilidad.

Asimismo, el debilitamiento de los músculos del piso pélvico durante el embarazo y no adelantar un proceso de recuperación en el postparto o si la mujer tiene una mala condición de sus músculos más profundos del abdomen y la columna es propensa a desarrollar incontinencia o que empeore en caso de que ya tenga goteos.

Otra causa de incontinencia, especialmente en los niños, es que hayan vivido un proceso de educación de esfínteres muy temprano, incluso sin alcanzar los dos años de vida para controlar las micciones diurnas.

Adelantar ese proceso no es acertado porque aún no se tiene la madurez cerebral para hacerlo y los niños pueden tener incontinencia urinaria o fecal en su adolescencia.

En los hombres la incontinencia se puede presentar después de una cirugía de la próstata. En otros casos puede originarse por alteraciones cerebrales y lesiones en la columna.

También te puede interesar: https://descubretusalud.com/sintomas-llegada-menopausia-vida/

La fisioterapia es clave para el tratamiento

La primera línea de tratamiento es la fisioterapia para entrenar y fortalecer al músculo progresivamente en un trabajo que toma varias semanas para que recupere su sostén.

La mayoría de las veces el paciente responde bien a la fisioterapia y es curativa en un gran porcentaje de los casos de incontinencia de esfuerzo. Así, para conseguir estos resultados es clave que se el paciente se adhiera, es decir, que asista con regularidad a las sesiones a lo largo del tiempo estipulado.

Solo se recomienda recurrir a procedimientos quirúrgicos para la incontinencia de esfuerzo cuando previamente se ha intentado la fisioterapia y no se haya alcanzado un resultado exitoso.

Para la incontinencia urinaria de urgencia se puede recurrir a medicamentos que funcionan bien junto con la fisioterapia. Este tipo de incontinencia no se opera, pero se recurre a un trabajo de conducta mental y de fisioterapia para engañar a la mente dando tiempo para que la persona pueda llegar al baño.

Sobre los protectores y toallas

Según las necesidades de cada paciente, se debe usar protectores, toallas y pañales para la incontinencia urinaria. Por ningún motivo se deben reemplazar estos implementos con toallas higiénicas, pues son para otros fluidos y no atrapan el olor.

Buenos hábitos para prevenirla

Cada vez que orines debe ser una acción cómoda, completa y constante. Se trata de que estés consciente de la acción, de manera que te asegures que salió toda la orina y no cortar o interrumpir la micción.

Esto implica que te sientes la taza del inodoro, pero si estás fuera de casa y tienes reservas con respecto a los baños públicos carga protectores de baño o coloca papel higiénico.

No dejes de orinar cuando sientes las ganas; postergar la acción repetitivamente daña los músculos que intervienen en la orina con el tiempo.

Las acciones físicas que te demandan sobreesfuerzo pueden crearte, y sin que lo notes, el mal hábito de pujar cada vez que las realizas. Esto produce un sobreesfuerzo que lo concentras en los músculos del piso pélvico y dañas la contención.

De otra parte, evita realizar ejercicios no dirigidos, pues algunos como levantar pesas producen incontinencia urinaria de esfuerzo.

Sin comentarios

Responder