Maternidad y Pediatría

Gatear y mantenerse de pie: procesos del desarrollo motor de tu bebé

11 junio, 2019
Desarrollo motor de los seis a los doce meses

Entre los seis y doce meses de vida tu bebé puedes notar los avances en su desarrollo motor: controla movimientos, gatea, puede mantenerse de pie y logra la motricidad fina en sus manos.

De los seis a los nueve meses

Esta es la etapa anterior al gateo y es cuando más tiempo deben estar en el piso donde pueden girar su cuerpo y rolar boca abajo y boca arriba. Lo ideal es que después de sus comidas, tu bebé repose y luego esté en el piso; que es una superficie firme para probar movimientos y estimular sus habilidades motrices. Tu bebé repose y luego esté en el piso; que es una superficie firme para probar movimientos y estimular sus habilidades motrices.

Por supuesto, debes fijar y asegurar los muebles a la pared, cubrir las esquinas de mesas bajas, poner un tapete de espuma firme o una colchoneta delgada y vigilar sus movimientos.  

Para esta edad imita la posición y movimientos de una foca; empezará a mover la cabeza y los pies en direcciones distintas y se arrastra hacia atrás. Así, sobre los siete meses puede mantenerse sentado sin apoyo; se tirará boca abajo cuando está sentado y regresará a la posición inicial. Estos movimientos le permiten alcanzar objetos y también se los pasará de una mano a la otra.

Sobre los ocho meses ya tiene reacciones de equilibrio o reflejo de paracaídas cuando está sentado, por ejemplo, si pierde el equilibrio saca sus manos para contenerse y apoyarse.

En cuanto a la producción de sonidos gritará silabas sin sentido solo por repetir y pareciera que tiene conversaciones con sus padres o cuidadores, pero no dice nada con sentido.

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De los nueve a los doce meses

En esta etapa tu bebé pasa de estar sentado a ponerse en la clásica posición de cuatro patas y a balancearse de adelante hacia atrás. Empieza las primeras maniobras para el gateo en las que puede dar dos pasos hacia adelante y luego se tira boca abajo. Así, buscará los puntos de apoyo y realizará los giros que le resulten más cómodos para sus desplazamientos.

A los nueve meses empezará a jugar a tirar cosas desde su silla del comedor y cada vez que se las recojas lo volverá hacer.

Dirá silabas con sentido y algunas palabras como “mamá” y “papá” o las terminaciones de otras de palabras, por ejemplo, a la galleta le dirá “eta” y al jugo, “ugo”.

La importancia de gatear

Es ideal que un bebé gatee por dos meses y que como padres no lo apresures a caminar hasta que no lo pueda hacer por sí mismo; cada etapa es necesaria y puede que algunos les tomen unas semanas más que a otros.  

Si no vive plenamente su etapa del gateo, se afecta la capacidad de desarrollar la visión en tercera dimensión (3D) y las reacciones de defensa. El gateo es la traducción de conectar un hemisferio cerebral con otro, así como de medir espacios para calcular cómo puede pasar por un lugar y llegar a otros.

Siempre hay que estimularlo para gatear y la mejor forma es ponerlo boca arriba y boca abajo en el piso con ropa cómoda y sin zapatos de suela dura que limiten sus movimientos.

Así, sobre los diez meses gateará más rápido y agarrándose los muebles comienzan sus primeras maniobras para pararse y empezar la marcha, pero solo hasta los doce puede estar caminando de lado. También empujará las sillas hacia adelante, que son maniobras preparatorias a la marcha independiente, que llega sobre los 15 meses.

Los caminadores están desaconsejados en el proceso de empezar a caminar.

Tu bebé debe aprender a hacerlo sin ese tipo ayudas porque es un inhibidor del gateo y como tal de las habilidades que desarrolla en esa etapa.

Cuando pones a tu bebé en un caminador su pie se pone en punta y puede afectar la forma como ocurre el agarre del piso. El reflejo de presión plantar se va integrando sobre los doce meses cuando empieza a caminar de lado.

Además, los caminadores tienen ruedas y el bebé no lo puede controlar, lo que lo pone en riesgo de accidentes.

Otra característica de esta etapa es que la motricidad de sus manos se vuelve más fina.

Sobre los doce meses usará el pulgar oponible; es decir que es capaz de hacer una pinza con el pulgar y el índice para tomar cosas tan pequeñas como un grano de arroz.

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