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Entérate cómo el ejercicio regular previene las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2

5 febrero, 2019
Entérate cómo el ejercicio regular previene las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2

Con frecuencia nos hablan de los beneficios de la práctica regular del ejercicio para cuidar la salud y prevenir las enfermedades. Sin embargo, pocas veces tenemos claridad sobre cómo actúa el ejercicio en nuestro cuerpo para disminuir el riesgo de enfermedades frecuentes como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.

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Tú puedes modificar el riesgo

La Organización Mundial de la Salud señala que la diabetes tipo 2 está aumentando, especialmente en la población joven, y las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte a nivel mundial.

Estas enfermedades se presentan por la interacción de diferentes factores de riesgo como una predisposición genética, los antecedentes familiares y los asociados a un estilo de vida poco saludable.

En ese sentido, la obesidad, el sedentarismo, junto a una mala alimentación, el tabaquismo y el consumo de alcohol aumentan el riesgo de padecerlas. La OMS señala que las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2 se pueden prevenir en la medida que se modifican estos factores de riesgo comportamentales.

Cuando practicas un ejercicio con regularidad tu tensión arterial de base se mantiene baja, así como tu frecuencia cardíaca. También tu organismo regula mejor el azúcar y gasta los depósitos de grasas, por lo tanto, hay menos grasa en las arterias y mantienes un peso saludable.

Todos esto beneficios son factores protectores que te disminuyen el riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2, esta última fuertemente asociada estilos de vida poco saludables.

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Características del ejercicio físico

Para obtener los beneficios protectores es necesario que realices ejercicio cuatro veces a la semana, durante 45 minutos continuos o fraccionados en el día. Montar bicicleta, caminar en una banda sin fin, trotar o practicar un deporte se considera ejercicio cardiovascular.

Las mujeres mayores de 45 años y los hombres mayores de 55 deben realizarse una prueba de esfuerzo antes de empezar con el ejercicio cardiovascular. Un Médico Fisiatra, Cardiólogo o un Deportólogo, pueden realizar este examen.

Ejercítate sin exceder tu frecuencia cardíaca máxima

Cada vez te ejercitas aumenta tu frecuencia cardíaca. Sin embargo, tu frecuencia máxima cardíaca debe estar entre el 65% y el 75% del valor que arroje de restar tu edad a 220. Con los años esa frecuencia cardíaca máxima disminuirá según la edad.

Si te mueves en ese porcentaje estás haciendo ejercicio aeróbico, es decir que estás utilizando el oxígeno y el sustrato energético son los depósitos de grasa.

Con la práctica regular de ejercicio también disminuye tu frecuencia cardíaca en reposo, que puede estar entre 60 y 100 pulsaciones por minuto. En general, cuando tienes una cifra baja significa que tienes una función cardíaca más eficiente y mejor estado cardiovascular.

Los riesgos de ser un deportista de fin de semana

Si llevas una vida sedentaria, pero los fines de semana practicas algún deporte y realizas ejercicio intensamente pensado que te ayuda a mantener tu salud, en realidad eso te predispone más al infarto y a las lesiones osteomusculares.

Hay más riesgo cardiovascular cuando sometes a tu corazón a un esfuerzo máximo en un día y no lo vuelves a esforzar en los días siguientes. Hay unos principios de entrenamiento cardiovascular y muscular que ayudan a que tu cuerpo se prepare para seguir con el ejercicio a lo largo del tiempo sin ponerlo en riesgo.

Además, esas rutinas de ejercicio tampoco facilitan la quema de grasa. En un ejercicio corto o muy intenso usas los carbohidratos mientras que uno continuo y de larga duración, pero no tan intenso, si la quemas.

Ten en cuenta algunas recomendaciones

Acomoda la práctica de ejercicio a los días que puedas hacerlo, de forma que estés activo toda la semana. Si crees que te queda difícil realizar 45 minutos de ejercicio en un solo momento del día, fracciónalo.

Necesitarás consumir un poco más de alimentos. En especial, ingiere productos con alto valor nutricional y que te sacien. Evita productos procesados que son ricos en azúcares simples, grasas trans, sodio y conservantes.

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