Síntomas y causas

Dolor pélvico crónico: lo que puedes hacer para tratarlo

10 junio, 2019
Causas del dolor pélvico crónico

A menudo el dolor pélvico crónico se debe a múltiples causas y por eso requiere un manejo integral, con la participación de diferentes profesionales de la salud. Se trata de un dolor que supera los seis meses de duración y que se presenta desde la cintura, entre las caderas hasta los genitales y que afecta tanto a hombres como a mujeres.

Las personas afectadas por este tipo de dolor manifiestan que puede ser agudo, intermitente o continuo y con frecuencia es difícil de localizar en un punto específico de la región pélvica. Puede llegar a ser tan intenso que afecta la funcionalidad de la persona y requerir incapacidad.

Diagnóstico de dolor pélvico crónico

Para su diagnóstico se puede comenzar examinando si se debe o no a las causas más comunes, tales como las ginecológicas y urológicas, y según los resultados avanzar para identificar la causa específica.

Además de la valoración médica se requerirá información sobre los antecedentes médicos individuales y familiares y conocer aspectos del estilo de vida.

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Más de una causa

En las mujeres las endometriosis es una causa común de dolor pélvico crónico. Debido a que el tejido que recubre el interior del útero crece por fuera de este y produce quistes, además de sangrado y dolor en cualquier momento del ciclo.

También, hay mujeres que experimentan dolor solamente durante las relaciones sexuales, denominado dispareunia. Asimismo, pueden tener episodios de vaginismo, que es un espasmo de los músculos del piso pélvico o de vulvodinia, que es un dolor de los músculos de la vulva.

Por motivos gastrointestinales, el dolor puede deberse al Síndrome del Colon Irritable, que además de dolor produce síntomas como inflamación abdominal y estreñimiento.

A nivel urológico se puede experimentar dolor cuando se orina o después de hacerlo, así como un aumento de la sensibilidad. De otra parte, también puede deberse a la cistitis intersticial causando dolor en la vejiga y deseo frecuente de orinar.

A nivel neuromuscular, puede que haya una alteración del nervio pudiendo el cual cumple su función en los músculos de  la zona del piso pélvico.

El dolor pélvico crónico también está relacionado a la tensión en los músculos del piso pélvico, así como el dolor en los ligamentos y músculos cercanos al cóccix. Incluso, después de una cirugía de la pelvis o de una cesárea, debido a la manipulación de músculos y ligamentos, también se puede generar dolor porque el cuerpo se recoge para evitarlo y se tensiona.

Tratamiento integral

Cuando se establece las causas, tratarlas puede ser suficiente para controlar o eliminar el dolor, de forma que se mejora la calidad de vida del paciente. Así, según se identifique las causas se brindará el tratamiento, que puede requerir medicación y ser remitido a un fisioterapeuta de dolor pélvico.

Técnica de liberación miofascial

Con el dolor pélvico crónico hay una alteración eléctrica del músculo, entre la unión de este con el nervio. Por este motivo, la terapia no se basa en ejercicios sino en una relajación de los músculos de manera manual a través de la técnica de liberación miofascial.

En las mujeres se palpa por la vagina y en los hombres por el ano para hacer una presión muy fuerte y sostenida que genera una hipoxia (deficiencia de oxígeno) y al dejar de presionar se libera la tensión. Esta técnica solo se realiza en pacientes que toma medicación para el dolor y/o  reciben un tratamiento integral.

Esta técnica requiere al menos de tres sesiones semanales para evitar que el músculo se tensione nuevamente, pero solo hasta dentro de 10 a 20 sesiones se puede conseguir una mejoría notoria.

Modificar conductas

En este proceso la persona también realiza ejercicios de respiración diafragmática y aprende a modificar conductas que le pueden generar tensión, tales como el sobreesfuerzo cuando levanta objetos pesados y los automatismos cuando enfrenta situaciones tensas.

Esto también incluye, que si es necesario se restrinjan algunas actividades deportivas que resultan contraproducentes para la región pélvica. En mujeres con dolor pélvico crónico se pueden usar dilatadores, de diferentes tamaños, que se introducen después de hacer la liberación durante media hora cada noche para que el musculo no quiera volver a contraerse y esté relajado.

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