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Dislipidemias, un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares

25 febrero, 2019
Dislipidemias, un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares

Una alteración del nivel de grasas en la sangre, conocida como dislipidemia, es un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares tan importante como lo son el tabaquismo, la hipertensión, llevar una vida sedentaria entre otras.

Estas alteraciones tienen que ver con los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, por eso pueden ser hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia y dislipemia mixta.

El colesterol

Es una sustancia grasa que está presente en la sangre y es clave para la formación de múltiples hormonas y otras sustancias fundamentales como la vitamina D. Nuestro hígado lo produce en cantidades necesarias, pero también se obtiene cuando consumimos productos de origen animal, especialmente lácteos y carnes rojas ricas en grasas saturadas.

Diferentes tipos de colesterol

El colesterol “bueno” o HDL (de su nombre en inglés: lipoproteínas de alta densidad), es el que capturan el colesterol que circula por la sangre y lo llevan al hígado para que lo elimine. Así, funciona como un protector para evitar que se acumule el exceso de colesterol en las células y las arterias.

Mientras tanto el colesterol “malo” o LDL, (de su nombre en inglés: lipoproteínas de baja densidad), cuando es alterado por por agentes como la glicemia alta, y radicales libres se altera su estructura normal, esto hace que pierda su función normal y por el contrario favorece que se acumule en las arterias formando las placas arterioescleróticas, obstruyéndolas e impide que la sangre llegue con normalidad a los tejidos. Por estas razones se deben mantener bajos niveles de colesterol, especialmente del LDL.

Es así como una elevación de los niveles de colesterol en la sangre (hipercolesterolemia dependiente de LDL) contribuye a formar una placa que se adhiere a los vasos sanguíneos que con el tiempo obstruyen favoreciendo enfermedades como las anginas (obstrucción parcial de la circulación de la sangre) o los infartos (obstrucción total de la circulación de la sangre) y muerte del tejido que irrigan (x ej: corazón, cerebro, entre otros).

Otra consecuencia es la obstrucción de las arterias coronarias, produciendo angina de pecho y a su vez eleva el riesgo de infarto de miocardio. También hay riesgo de accidente cerebrovascular cuando se obstruyen los vasos sanguíneos que le llevan la sangre hasta allí.  

Los triglicéridos

Otro tipo de grasa son los triglicéridos (conformados por ácidos grasos saturados o insaturados (omegas), que se producen el hígado y también provienen de alimentos grasos que consumimos. De esta forma el consumo adicional se acumula en el tejido adiposo y funciona como reservas de energía, pero su presencia en exceso lleva a la obesidad donde se guardan en forma de triglicéridos.

De otra parte, cuando sus niveles son muy altos en sangre (hipertrigliceridemia) frena la formación del colesterol protector o “bueno” HDL. Este tipo de dislipidemia es muy frecuente en obesidad y en diabetes y por esta razón es importante controlar también el aumento de triglicéridos así como el de colesterol LDL.

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Dislipidemia mixta

La dislipemia mixta incluye la elevación de los niveles de colesterol LDL y de triglicéridos a la vez (y en muchos casos disminución de colesterol de HDL, el protector).

Un factor de riesgo sin síntomas

La dislipidemia no produce síntomas, es silenciosa y sin manifestaciones claras que permitan orientar un diagnóstico temprano. Solo se puede conocer mediante el análisis de sangre rutinario, conocidos como perfil lipídico.

Además, puedes realizarte pruebas desde temprano y con mayor frecuencia si tienes además otros factores de riesgo como el sobrepeso, hipertensión, tabaquismo, antecedentes familiares de colesterol alto o enfermedades cardiovasculares, falta de actividad física y estar en edad avanzada.

Si tienes diabetes o una enfermedad cardiovascular se debe insistir en este tipo de exámenes, pues las dislipidemias es una enfermedad que puede coexistir con este tipo de condiciones de salud o factor de riesgo para desarrollarlas.

Origen de las dislipidemias

Una forma de clasificarlas es por su origen. Existen un tipo de dislipidemia asociada a defectos genéticos y a formas hereditarias de colesterol alto, conocida como hipercolesterolemia familiar. Es menos frecuente pero es muy importante detectarla tempranamente en niños, ya que tienen riesgo temprano de infarto si no se detectan y tratan oportunamente.

Las más frecuentes son las dislipidemias adquiridas o secundarias, especialmente por un estilo de vida poco saludable. Incluso, se puede tener el marcador genético silenciosamente, pero los malos hábitos de alimentación, sedentarismo y obesidad hacen el resto para que la enfermedad aparezca. También puede ser secundaria a una enfermedad como la diabetes, la obesidad, el hipotiroidismo entre otras.

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Controlar una condición crónica

Aunque se recomienda mantener una dieta balanceada y realizar actividad física de forma rutinaria, esto por sí solo es poco efectivo para el control de la dislipemia. Por eso se requiere medicación de por vida, especialmente con estatinas, para controlar los niveles altos de colesterol en la sangre y disminuir el riesgo cardiovascular de no ser posible solamente con estilo de vida.  Otras fracciones como los trigliceridos tambien deben estar en metas y a veces se requieren fármacos adicionales de tal manera que el control de las dislipidemias debe ser guiado y monitoreado por médicos entrenados en ese tema.

En resumen, se trabaja sobre metas de control de acuerdo a la situación de salud de cada paciente. Con determinada regularidad se debe realizar el perfil lipídico para monitorear los niveles colesterol total, colesterol LDL o “malo”,  colesterol HDL o “bueno” y triglicéridos lo que será determinado por su médico tratante según lo que se requiera individualmente en cada persona.

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