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Dengue: uno de los 13 desafíos que amenazan la salud planetaria

9 febrero, 2020

Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una lista de 13 desafíos que amenazan la salud planetaria en esta nueva década, entre los que se encuentran las enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, la malaria, el zika, el Chikunguña y la fiebre amarilla, que se están extendiendo a medida que las poblaciones de mosquitos se trasladan a nuevas áreas como resultado del cambio climático.   

El dengue es una de las enfermedades virales más antiguas del planeta y la OMS estima que se producen entre 50 y 100 millones de infecciones cada año en más de 100 países en donde es endémico.

Esto supone un riesgo de infección para prácticamente la mitad de la población del planeta. Se estima que cerca de 3.900 millones de personas de 128 países, están en riesgo de contraer la infección. 

La entidad hace un llamado global para invertir los recursos necesarios, adelantar estrategias de prevención, enfatizando en el control de reservorios y de la proliferación del mosquito, así como la comunicación, alfabetización a la comunidad y el acceso a la detección temprana de los posibles casos.

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La forma de transmisión. 

El dengue se contrae por la picadura de las hembras infectadas de mosquitos del género Aedes (principalmente Aedes aegypti) debido a que previamente adquirió el virus cuando picó a una persona que ya lo tenía.

Es decir que los mosquitos son la principal fuente de transmisión del dengue y particularmente tienden a picar principalmente al amanecer y atardecer.

El mosquito es endémico de la región tropical y los habitantes de las áreas urbanas que están por debajo de los 2200 metros sobre el nivel mar están en riesgo de contraer el virus cuando no se controla la proliferación de los mosquitos.

Gran parte del territorio Latinoamericano y colombiano tiene las condiciones geográficas y climáticas para que el mosquito transmisor pueda vivir, de tal manera, que el dengue es una enfermedad endémica que representa un desafío de salud pública para combatirla. 

Situación en Latinoamérica 

En el año 2019 el dengue en Latinoamérica alcanzó un nivel de contagio sin precedentes. Se reportaron más de 3 millones de casos, de los cuales cerca de 27.000 fueron graves y aproximadamente 1500 personas murieron por la enfermedad. 

Brasil fue el país que más casos reportó con aproximadamente 2 millones de infectados y 782 muertes. A enero de 2020, se han registrado en la región de las Américas más de 125.000 casos, cerca de 37 víctimas mortales, con brotes importantes en Honduras y Paraguay. 

En Colombia

Colombia continúa padeciendo una epidemia sin precedentes desde el 2019. Revisando los datos de vigilancia epidemiológica llevados por semana, se puede notar que desde la semana 09 de 2019 la infección por dengue presenta un comportamiento por encima del número esperado de casos a nivel nacional y para la semana 04 de 2020 se mantiene en esta situación con tendencia al incremento, comparado con su comportamiento histórico (2013- 2019), lo que define un comportamiento epidémico.

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Según reportes del Instituto Nacional de Salud, en la semana epidemiológica 04 de 2020 se notificaron 3.593 casos probables de dengue; 1.406 de esta semana y 2.187 de otras semanas.

En el sistema hay 12.217 casos, de los cuales el 44,8 % sin signos de alarma, el 54 % con signos de alarma y el 1,3% de dengue grave. Tolima, Valle del Cauca, Cali, Huila, Cesar, Santander y Meta, aportan el 58,7 % de los casos de dengue a nivel nacional. Durante el 2020 se han notificado 23 muertes probables por dengue.

Síntomas

La persona infectada puede presentar síntomas después de 5 a 7 días de la infección.

Estos pueden variar de leves a graves y durar entre dos días a una semana.  En los niños los síntomas pueden ser digestivos como náuses, vómito y diarrea, adicional a la fiebre y dolor de cabeza

Se debe sospechar de dengue cuando una persona presenta fiebre elevada (40 °C), dolor de cabeza muy intenso, dolor detrás de los globos oculares, dolores de los músculos y las articulaciones, náuseas, vómitos, agrandamiento de ganglios linfáticos o salpullido. 

La mayoría de los casos se autolimitan y rara vez es mortal. Sin embargo, la infección se puede complicar y pasar a dengue grave, que es potencialmente mortal, si no se detecta de manera precoz y se empieza el manejo de soporte oportunamente.

Los signos de alarma aparecen entre 3 y 7 días después de los primeros síntomas y se acompañan de:

  • Un descenso de la temperatura corporal (menos de 38 °C) 
  • Dolor abdominal intenso
  • Vómitos persistentes y en ocasiones con sangre 
  • Respiración acelerada
  • Hemorragias de las encías
  • Fatiga y somnolencia
  • Inquietud o agitación

Las siguientes 24 a 48 horas de la etapa crítica son las más importantes, pues la detección precoz y su intervención adecuada evita complicaciones y la muerte. 

Cuidar a una persona con dengue

Si estás brindando cuidados, es importante que observes con detalle a la persona enferma, pues puede agravarse rápidamente entre el tercer y el séptimo día de la enfermedad, cuando la fiebre esté desapareciendo. 

Se recomienda el descanso en cama, controlar su fiebre con acetaminofén según la dosis indicada por el médico y con medidas locales. Evita el uso de aspirina o antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno, ketoprofeno, diclofenaco, naproxeno o piroxicam.

Para prevenir la deshidratación ofrécele abundante líquido y observa si hay signos de deshidratación, tales como poca cantidad de orina, presentar boca, lengua o labios secos, tener los ojos hundidos, debilidad, agitación excesiva o confusión, latidos del corazón acelerados, dedos de manos y pies fríos o sudados.

En los niños debes estar atento a pañales secos, pocas o ninguna lágrima cuando el niño llora, debilidad o agitación excesiva, fontanela o mollera hundida en la cabeza del bebé.

Recomendaciones para la prevención y control

Los mosquitos del Aedes eagypti prefieren los depósitos de agua limpia para depositar sus huevecillos, por eso debes eliminar todos aquellos recipientes que puedan permitir la acumulación de agua como latas, baldes, llantas, canecas, tapas o floreros. 

Cubre con una tapa los recipientes donde se almacena agua para uso doméstico y periódicamente vacíalos y lávalos.

Asimismo, debes lavar de manera rigurosa con cepillo, detergente y solución de cloro todas las paredes de los reservorios o tanques para almacenamiento de agua. 

Aplica insecticidas adecuados a los recipientes en que se almacena agua a la intemperie y rellena con tierra tanques sépticos en desuso, desagües y letrinas abandonadas.

De otra parte, viste ropa de manga larga y repelente y en el hogar utiliza mosquiteros o toldillos en las camas, sobre todo cuando hay pacientes enfermos para evitar que infecten nuevos mosquitos o en los lugares donde duermen los niños.

Estas medidas tienen que aplicarse durante el día tanto en casa como en el lugar de trabajo, dado que el mosquito pica durante el día.

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