Síntomas y causas

¿Cómo darle fin a tu dolor muscular?

8 noviembre, 2018

En algún momento de nuestras vidas experimentamos un dolor muscular,
principalmente por causas mecánicas como la actividad física, el sobreesfuerzo, la
tensión o lesiones en los músculos.

Este tipo de dolor suele presentarse al final del día y en la noche, después de que
las personas han tenido su actuar diario.

El dolor muscular es la principal causa de consulta en el mundo cuando se trata de
dolencias. Especialmente, afecta al adulto joven, es decir personas entre los 25 y
45 años.

También los adultos mayores son susceptibles sufrirlo a causa de la pérdida de
masa muscular que viene con el envejecimiento. Esta situación disminuye su
capacidad para realizar esfuerzo físico y desencadena en un dolor por
estimulación y sobreesfuerzo mecánico muscular.

Dolor de origen inflamatorio

No obstante, el dolor muscular también puede tener un origen inflamatorio, pero
en una menor proporción. Son aquellos pacientes que se levantan rígidos, no
precisamente con dolor, pero que tienen dificultad para incorporarse fácilmente.

Incluso, cuando permanecen mucho tiempo sentados el dolor empeora o se
perpetua, pero cuando realizan esfuerzos o actividad física el dolor empieza a
mejorar. O que el dolor suele ser de forma persistente y no variable de acuerdo
con los movimientos que la persona tenga.

El dolor por causas inflamatorias suele estar asociado a una enfermedad que
afecte todo el organismo. Entre esas están las neoplásicas, como el cáncer; las
inflamatorias como las autoinmunes o por infecciones poco frecuentes, pero que
se prolongan en el tiempo, tales como la brucelosis, tuberculosis o por
compromiso óseo de la columna lumbar.

¿Cómo afecta a los músculos?

Los músculos tienen un tono que permite que podamos mantenernos erguidos y
movilizarnos. La mayoría de las veces el dolor de origen mecánico compromete
los grupos musculares que ejercen mayor movimiento o actividad durante el día:
los músculos bajos de la espalda, que tienen una gran carga del eje central del
cuerpo y los de las extremidades, especialmente de los miembros inferiores.

También el dolor cervical o de la parte posterior del cuello es uno de los más
frecuentes asociados a la carga del eje del cuerpo.

Dolor crónico

Dentro del dolor hay componentes psicológicos, ambientales y físicos, que hacen
que el dolor sea más o menos intenso, agudo o crónico.

El componente psicógeno del dolor es importante sobre todo por la cronificación
del dolor. Atravesar situaciones de ansiedad, estrés o depresión ayuda a que se
perpetúe y se cronifique la percepción del dolor.

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Lo que puedes hacer en casa

Un dolor muscular producido por una sobrecarga o una lesión requiere descanso.
Como una medida física para mejorar el dolor puedes aplicar calor húmedo a
través de compresas. En ningún caso se recomienda la automedicación.

Igualmente, no descuides la hidratación, pues entre más hidratado permanezcas
los tejidos tendrán mejor irrigación de sangre y llegada de oxígeno, que son claves
para tu recuperación.

Realiza las pausas activas en tu puesto de trabajo, esto te favorece el retorno
venoso y la oxigenación a nivel muscular. Muchos casos de dolor muscular están
asociados al agotamiento a nivel ocupacional y estas pausas contribuyen a
disminuir el impacto de las actividades laborales.

Mantener buenos hábitos de sueño y reducir el estrés te ayudan a que el dolor no
pase de agudo a crónico.

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En qué momento consultar

Los dolores intensos y que se prolongan por más de tres días o que su origen está
asociado a una enfermedad requieren atención médica con prontitud. En la
consulta a partir del examen físico, el interrogatorio y los síntomas que manifiestas
se le dará el manejo al dolor.

Es importante que consultes con el servicio médico, pero no todos los casos
revisten gravedad o una atención por los servicios de urgencias. Utiliza los canales
de atención del servicio médico según las características de tu dolor.

Puedes ir a la consulta prioritaria o pedir una cita de consulta externa cuando el
dolor tiene un margen de tolerancia o ya lo has superado, pero quieres identificar
porqué se presentó.

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