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Cáncer de testículo, un riesgo para los hombres jóvenes

7 febrero, 2019
cáncer de testiculo, un riesgo para los hombres jovenes

El cáncer de testículo es poco frecuente frente a otros tipos de cáncer, sin embargo, es el más común en hombres entre los 20 y 35 años.

El síntoma más común es la formación de una masa indolora en uno o ambos testículos. En muy pocos casos hay enrojecimiento, pesadez en el escroto o dolor y generalmente afecta a un solo testículo.

En estadios avanzados los síntomas incluyen tos, expectoración con sangre, dificultad respiratoria, pérdida de peso y dolor lumbar debido a una metástasis.  

Inicialmente el cáncer sólo afecta los testículos, pero si no se detecta a tiempo el tumor alcanza otros órganos como los pulmones, los ganglios retroperitoneales y el cerebro.

Considera si estás en riesgo

No son claras las causas para que proliferen células cancerosas en los testículos, pero existen factores de riesgo para presentarlo. Además de la edad, tu riesgo aumenta entre cuatro y ocho veces si tu padre o hermano tuvieron cáncer testicular.

También son factores de riesgo que tengas el antecedente personal de cáncer de testículo, ser de raza blanca y que uno de tus testículos no haya descendido al escroto antes del nacimiento, una condición llamada criptorquidia, que después se debe diagnosticar y corregir quirúrgicamente.

Sin embargo, no tener ninguno de estos factores de riesgo tampoco te protege de no presentar la enfermedad.

De otra parte, no se ha establecido una correlación entre el cáncer de próstata y el de testículo, así como que la vasectomía incida en la aparición de tumores en los testículos.

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Diagnóstico del cáncer testicular

Ante una sospecha de una masa en uno de tus testículos, consulta con tu médico inmediatamente. Cuando hay hallazgos que sugieran una masa sospechosa se considera como una urgencia, porque se debe saber si hay tumor y de qué tipo.

Una ecografía testicular con análisis doppler de ambos testículos y un tac contrastado de abdomen son pruebas para determinar si se trata de un tumor maligno que ha avanzado a los ganglios retroperitoneales, debido a que son el primer sitio de metástasis.

Con una radiografía de tórax se conocerá si hay o no metástasis en los pulmones. Asimismo, hay pruebas de marcadores tumorales en sangre que funcionan para el diagnóstico y el seguimiento.

Tratamientos

El cáncer de testículo es de los más tratables y curables en la medida que el diagnóstico se hace tempranamente. Su taza de mortalidad es inferior al 1%.

Para el cáncer de testículo no se realiza biopsia del tejido donde hay sospechas de tumor. En estos casos se retira el testículo por medio de una cirugía por vía inguinal en la que además sale la masa, el epidídimo y parte del cordón testicular.

Dependiendo del análisis patológico y de los marcadores en sangre que se hacen previamente y un mes después de la intervención, se define el tratamiento a seguir.

Algunos pacientes pueden requerir quimioterapia o radioterapia. En los casos en que el tumor ha salido del testículo y avanzó a los ganglios retroperitoneales se debe realizar una cirugía para retirarlos.

En pocos casos se hace una cirugía preservadora de testículos, pero no es lo usual. Solo procede cuando trata de una masa muy pequeña o superficial o en pacientes que solo tienen un testículo.

Implicaciones del tratamiento

La quimioterapia para tratar el cáncer testicular puede afectar tu fertilidad; en esos casos puedes guardar semen en un banco de esperma antes del tratamiento.

Los testículos producen las hormonas masculinas y el semen. Estas funciones las sigue realizando el testículo que queda posterior a la cirugía de extirpación.

No todo acaba con el tratamiento

El tratamiento requiere un seguimiento estricto trimestral con imágenes diagnósticas y marcadores tumorales en sangre.

Los dos primeros años posteriores al tratamiento es el periodo de mayor riesgo de recaída, por eso se debe asistir a los controles programados por el especialista. Aunque después de los cinco años el riesgo disminuye, pero no desaparece, las consultas deben ser anuales.

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Conócete para prevenir

No existe manera de prevenir este tipo de cáncer. Sin embargo, hay maneras en las que puedes acceder a un diagnóstico temprano para evitar los peores escenarios de la enfermedad.

Revisarte con regularidad tus testículos puede ayudarte en esa dirección. De pie palpa el escroto para localizar el testículo. Luego con una mano estabilízalo y con el dedo pulgar de la otra mano palpa de manera firme, pero suave toda la superficie. Repite el procedimiento con el otro testículo.

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