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Alivio al Dolor del Alma

17 octubre, 2018

El fin de la relación con el (la) novio(a); el despido en la empresa; el divorcio de los padres; la etapa del “nido vacío”; “poner a dormir” a una mascota, son pérdidas de alguien o algo importante en tu vida: la pareja, el trabajo, la familia nuclear, los hijos o tu mascota.

El inicio y término de la vida académica; vivir en el exterior; casarse; la infidelidad; la vejez; el diagnóstico de una enfermedad, son pérdidas intangibles o simbólicas de: el cuidado maternal, la vida escolar, la tierra natal, la soltería, la confianza, la juventud y la salud.

Vivimos muchas situaciones de pérdidas que generan duelos, a lo largo de toda la vida. La palabra duelo proviene de la raíz en latín “dolus” que significa dolor. Es una palabra básicamente asociada a sentimientos de pesar, tristeza, y aflicción frente a la muerte de un ser querido.

Probablemente alguna vez hemos escuchado la frase: “Lo único seguro que tenemos en la vida es la muerte”. A todos nos llega el momento de partir de este mundo, es inevitable. La “muerte natural”, se refiere a la muerte a una edad avanzada por envejecimiento o por enfermedades progresivas. La “muerte inesperada” se refiere a muertes en contextos trágicos o violentos. Son muertes por accidentes graves; homicidio; suicidio; guerras; bombas; catástrofes naturales (huracanes, ciclones, inundaciones, incendios, erupciones, temblores, terremotos).

A la muerte de un ser querido le sigue un proceso de duelo por parte de las personas allegadas al fallecido. En ocasiones existen prejuicios a la hora de enfrentar dicha situación que pueden conducir al doliente a no reaccionar; a rechazar los sentimientos de tristeza y a adoptar una forzada apariencia de “fortaleza” y “valentía”.

Al igual que una herida física, causada por un golpe o cortada, necesita cuidados; una “herida emocional”, causada por una pérdida o un evento traumático, requiere acompañamiento psicológico para procesar y elaborar el golpe emocional producido por una muerte.

El duelo es un proceso lento, largo y penoso. Se llega a la etapa de la recuperación a través de pasos esenciales como: conectarse consigo mismo y darse permiso de expresar sentimientos de vulnerabilidad, enojo, tristeza, miedo, culpa y dolor, entre otros; aceptar la partida del ser querido de este mundo para siempre; adaptarse a la nueva realidad de la vida en la cual esa persona ya no estará presente nunca más; encontrarle sentido y un profundo significado al futuro a partir de los recuerdos y la relación construida con ese ser querido a lo largo del tiempo que compartieron; recuperar la energía en torno a las actividades diarias.

El duelo no es un proceso lineal, tiene continuos altibajos. Hay días en que la persona que sufrió la pérdida amanece con más ánimo y motivación y otros días disminuye su fortaleza. Durante esta etapa inicial se recomienda particularmente ocuparse de sí mismo(a) y cuidarse bien; evitar aislarse; establecer lazos con el entorno; hablar sobre la pérdida. Es necesario lograr transitar del dolor a la esperanza guardando siempre el recuerdo agradecido del ser querido que partió.

¿Cómo pueden acompañar a la persona en duelo los seres más cercanos?

Brindándole confianza, apoyo y escuchándolo con actitud receptiva. Es importante acogerlo con cariño; favorecer la comunicación permanente; validar la expresión de sus emociones; reforzar sus fortalezas y su capacidad de resiliencia. Le será de ayuda poder compartir sus aprendizajes y sus proyectos personales frente a la vida futura. En suma, acompañarlo espiritualmente con misericordia, del latín “misere” miseria; “cordis” corazón; “ia” hacia los demás. Ver la necesidad del otro con el corazón.

Nadie debería morir solo. De igual forma nadie debería vivir un duelo en soledad, se requiere estar acompañado en el sufrimiento. La idea que se enseña de “encerrarse y esconder las lágrimas” es equivocada. El llanto que más reconforta es el que puedes compartir con otros. Expresar sentimientos de dolor sana y te ayuda a crecer. Mientras que reprimir emociones puede desencadenar un cuadro psicosomático que genera dolencias y enfermedades físicas.

Gradualmente disminuirá la intensidad del dolor. Los pensamientos tristes se transformarán en recuerdos entrañables y en gratitud por la vida de ese ser amado. Recuperarás tranquilidad y la capacidad de encauzar mejor tus actividades del día a día. Sentirás que has avanzado y que la vida continúa. Será la señal que has estado sanado. Redescubrirás la ilusión y la esperanza frente al futuro.

Lograrás recordar en paz al ser querido y replantearte tu vida sin él. En adelante llevarás guardada su memoria en el fondo de tu corazón por siempre, pero ya no experimentarás ese dolor del alma.

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