Maternidad y Pediatría

4 recomendaciones para cuidar la salud oral de tu hijo con el cambio de dientes

31 agosto, 2017
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El cambio de los dientes temporales, conocidos como de leche, por los permanentes es un proceso fisiológico que empieza entre los 5 y 6 años de edad y se prolonga por un periodo de 6 ó 7 años mientras se cambian todas las piezas dentarias.

Ese periodo de tiempo es ideal para crear y afianzar hábitos de higiene oral para cuidar los nuevos dientes permanentes y mantener la salud bucodental. De esta forma, es pertinente que conozcas algunas recomendaciones claves para identificar lo que sucede en este proceso y cómo aprovecharlo para el cuidado oral.

Empieza la dentición mixta

Como padre empezarás a notar que los dientes incisivos inferiores empiezan a aflojarse o abrirse un poco más la distancia con otros dientes porque el nuevo diente permanente está empujando para salir. Estos dientes anteriores permanentes pueden aparecer ligeramente por detrás de los temporales, por lo cual se debe consultar al odontopediatra y tomar las acciones necesarias.

El inicio de esta etapa esta marcado por la aparición en boca del primer molar permanente, el cual no reemplaza a ningún diente temporal, aumentando de 20 dientes temporales a 24 en esta etapa de dentición mixta.

1. Se pueden presentar molestias

Tu hijo puede sentir alguna molestia con el movimiento de algún diente flojo sea cuando come o mueve el diente de arriba con el de abajo y viceversa.

También notarás que la encía se inflama como señal que el primer molar permanente (de los 6 años) está próximo a salir. La encía se rompe y el niño siente incomodidad cuando mastica los alimentos o lo roza con el molar de arriba, pero esto no produce ninguna emergencia dental.

2. Tu niño puede perder el interés en el cepillado

La molestia que siente tu hijo lo puede llevar a no querer lavarse los dientes con la misma frecuencia de antes, una situación que aumenta el riesgo de infección por el proceso inflamatorio. Debes permanecer atento al proceso de recambio de dientes, desde revisar la aparición de las nuevas piezas permanentes hasta que los cuidados de higiene de oral que práctica tu hijo.

3. Qué esperar y qué no en el recambio

En el proceso de recambio debes esperar que estén todos los dientes, en total son 24 piezas dentarias a las que se añaden 4 molares permanentes nuevos (segundos molares permanentes) y otros 4 al final de la adolescencia (los terceros molares o cordales) para un total de 32 permanentes. Deben estar en una posición adecuada y con que la oclusión ocurra sin dificultad, es decir al cierre u oclusión debe haber un acople de los dientes superiores con los inferiores.

Los dientes temporales deben aparecer con buen color y estructura.

Igualmente, debes estar atento y consultar con el odontopediatra cuando los dientes tienen rotaciones, están en la posición que no les corresponde, se encuentran apiñados o con falta de espacio o si la estructura tiene manchas. Dejarlas profundizar eleva el riesgo de pérdida del tejido y dar paso a la aparición de enfermedades como la caries.

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4. Afianza los hábitos de higiene oral en tu hijo

En esa edad del recambio dental tu labor como padre o madre debe primar en enseñarle hábitos de higiene oral, así como en el uso del cepillo y seda dental y una adecuada técnica de cepillado. En esos años, lentamente adquiere una motricidad fina para emplear los instrumentos de limpieza, pero tu acompañamiento es fundamental para que avance en ese sentido.

El tamaño del cepillo debe ser acorde con su edad y hay que reemplazarlo cada 2 meses. El uso de la seda puede resultar problemático y demorar hasta que el niño se adiestre en emplearla por sí mismo. En las noches, a través de la demostración, le puedes enseñar cómo agarrarla entre los dedos y deslizarla entre los dientes sin maltratar la encía. También puedes ayudarte con los soportes para seda que son desechables para no dejar de atender la limpieza interdental.

Las recomendaciones generales son que el cepillado debe hacerse de manera ordenada, en un espacio específico y sin distracciones, con un cepillo adecuado a las características de cada niño, con crema dental fluorada, en muy pequeñas cantidades y que el paciente escupa bien. Se recomienda que la duración del cepillado sea de 2 minutos, mínimo 2 veces al día. Es de especial importancia el cepillado nocturno antes de irse a la cama.

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