Maternidad y Pediatría

¿Por qué debes prestar atención a la salud mental de tu hijo?

27 abril, 2018
Prestar atención a la salud mental de tu hijo

Para ti, que como padre te preocupas por el crecimiento y desarrollo de tu hijo, de forma que lo llevas al pediatra para que le realice el control de este proceso, vigilas que sus vacunas estén al día y procuras proveerle todo lo necesario para que permanezca sano mientras crece, con el cuidado de su salud mental, debes ser igual de riguroso como sucede con su salud física.

Desde sus primeros años de vida, en su infancia y adolescencia, su desarrollo mental, afectivo y emocional es clave para conseguir un estado de bienestar. Además, desde etapas tempranas estás abonando el camino para su funcionamiento social y emocional en el transcurso de vida.

En ese sentido, tener salud mental no es la ausencia de enfermedad, sino que se trata del bienestar físico, mental y social que nos permite adaptarnos a las situaciones de cambio, reconocer las propias capacidades para enfrentar los retos de la vida, ser productivos y aportar a nuestro medio. Pero, sobre todo, es fundamental para que podamos interactuar con buen funcionamiento en la sociedad.

Se trata de equilibrio

La salud mental es un equilibrio entre factores biológicos, psicológicos y sociales; y cuando esto no ocurre, los niños y adolescentes son vulnerables a desarrollar afecciones en su salud emocional.

Antes existía la creencia de que los niños estaban inmunes frente a las afecciones en su salud emocional, pero hoy encontramos que la ansiedad, la depresión y otras dificultades a nivel mental comienzan al final de la niñez y con mayor frecuencia se presentan en la adolescencia.

Si un niño tiene dificultades en su colegio tendrá una ansiedad o fobia escolar. Esa situación lo impactará biológicamente en que pueda tener problemas físicos como que le late el corazón más a prisa o le sudan sus manos, además de su rechazo a asistir al colegio.

Así, su confianza básica y su proceso de socialización se afectarán y está en riesgo de que en su vida adulta pueda desarrollar un trastorno de ansiedad.

Respuestas similares pueden tener los niños y adolescentes que afrontan situaciones como la separación de sus padres, exposición a ambientes violentos o tener pautas de crianza poco eficaces. Es decir, que el ambiente también se vuelve un factor de riesgo para producir dificultades en la salud mental.

Retos de su crecimiento y desarrollo

En vez de problemas, trastornos y enfermedades a nivel mental, como se suele hablar cuando hay dificultades en ese sentido, es mejor abordarlos como retos a nivel emocional y afectivo propios del crecimiento y desarrollo.

Desde esta visión el propósito es entender y atender de manera adecuada las necesidades que en ese aspecto tienen los niños y adolescentes para fortalecerlos y darles herramientas para adaptarse a eso que parece adverso.

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Dar herramientas para funcionar

Promover y cuidar la salud mental de tu hijo le da herramientas y recursos emocionales para desarrollar su autoestima, llevar su vida en comunidad en los diferentes entornos donde socializa, pensar claramente y facilitar sus procesos de aprendizaje como adquirir y dominar nuevas destrezas, desarrollar habilidades sociales saludables, así como resolver problemas.

Entonces, valorar la salud mental en el bienestar de tu hijo implica concederle la misma importancia que tiene el cuidado de su salud física.

Cuando esto ocurre, buscamos que dentro de un modelo integral biológico desde sus primeros años de vida reciba las mejores herramientas para adaptarse a una sociedad exigente y a la vez de detectar de manera precoz los síntomas o señales de alarma que permitirá actuar y ayudar al niño.

No sólo se trata de la atención que puede brindar el psiquiatra, sino que el médico también tiene la posibilidad de identificar las necesidades emocionales de los niños y adolescentes, además de conocer dónde hay factores de riesgo emocional para prevenirlos.

Con esto queda presente que la intervención en salud mental no se limita a lo farmacológico o tratar síntomas, sino, principalmente, a promoverla y mantener estilos de vida saludable.

Más allá de los prejuicios

Desafortunadamente, en nuestro medio, los prejuicios y discriminación sobre la salud mental y las afecciones que se pueden desarrollar hacen que las personas no consulten a tiempo y se posponga la oportunidad de recibir una valoración temprana sobre su riesgo emocional y sobre qué hacer para prevenirlo.

Por ejemplo, se suele creer que las personas que no acuden a estos servicios son quienes tienen salud mental, pero contrario a esto, la consulta funciona para trabajar y construir la salud mental sin que se haya presentado una afección, sino para encontrar factores protectores que los ayuden a funcionar mejor en sociedad.

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