Maternidad y Pediatría

Lactancia materna: ¿Cómo volver al trabajo sin interrumpirla?

18 septiembre, 2018
Volver al trabajo y continuar con la lactancia materna

Volver a los deberes laborales no implica que tengas que interrumpir el periodo de lactancia y que tu bebé se prive de todos los beneficios de la leche materna para su crecimiento y desarrollo.

Aquí te doy varias recomendaciones para que regreses al trabajo y sigas amamantando.

Prepárate con antelación

Quince días antes de que se acabe la licencia de maternidad comienza a extraerte leche para que te familiarices con ese proceso y con su almacenamiento y refrigeración.

Asimismo, ese tiempo es fundamental para que entrenes a la persona que cuidará a tu hijo y practiques una vez al día sobre cómo alimentarlo cuando te has extraído leche.

Conoce la técnica para extraer

La extracción de la leche materna la puedes hacer manual o con extractor que debes esterilizar con frecuencia. Es conveniente que te familiarices con la técnica para que sea un proceso cómodo y seguro.

La leche materna se produce por la succión del bebé a la areola, pero en este proceso de extracción debes estimular la salida de la leche del seno con masajes con movimientos circulares a su alrededor, comenzando desde las áreas más alejadas del pezón hasta el centro.

Estos movimientos te ayudan a detectar los sitios sensibles o duros.

Poner la mano en forma de “C” con los dedos a una distancia de 3 a 4 cm del pezón te ayudarán a desocupar los depósitos de leche sin maltratarte. A medida que realizas la extracción la cantidad de la leche irá aumentando, no te desesperes si al comienzo sale en pocas cantidades.

En el trabajo

Por ley, en tu trabajo tienes derecho a tomar dos descansos para realizarte extracciones, además de la hora de lactancia. Esto lo debes hacer idealmente en una sala de extracción, espacios con los que deben contar las empresas, pero que lentamente se están implementando.

En todo caso, no hagas la extracción en un baño.

Almacenamiento, transporte y refrigeración

Almacena cada extracción en frascos de vidrio con tapa plástica esterilizados o en recipientes plásticos libres de bisfenol. Etiqueta cada frasco con la fecha y hora de recolección.

Carga una nevera portátil con una pila de hielo congelada para almacenar y transportar los frascos con la leche. Cuando llegues a la casa utiliza los frascos con la fecha más antigua y congela los más recientes.

No necesitas una nevera especial para congelar, pero es si es recomendable que ubiques los frascos en una recipiente o contenedor que los aísle de los demás productos o alimentos que pueden estar en tu congelador, así se disminuye el riesgo de contaminación bacteriana.

La leche refrigerada dura 12 horas y congelada 15 días.

Tibia o descongela, según sea el caso, la leche materna a baño maría. No recurras al horno microondas para calentarla, pues destruye varios de sus componentes y nutrientes.

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Alimentación del bebé

Para darle la leche al bebé en tu ausencia se puede utilizar una jeringa de 3ml (sin aguja), un vaso plástico o una cuchara.

La jeringa va en la comisura de los labios del bebé y su ritmo de succión indica con qué frecuencia debes apretarla para darle leche.

En caso de un vaso o una cuchara plástica se debe acercar al labio superior del bebé para que pueda sacar su lengua para lamer pequeñas cantidades de leche, cuidando de no verterla directamente en la boca.

En el Programa de Lactancia Materna de Colsanitas no recomendamos el uso de biberones para suministrarle la leche al bebé porque altera su patrón de succión, con el tiempo se puede volver perezoso para seguir succionando del seno de la madre y puede dejar de hacerlo. Además, su uso prolongado no estimula su desarrollo maxilofacial y afecta su dentición.

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