Enfermedades

Labio y paladar fisurados: 6 aspectos para tener en cuenta

2 abril, 2018
Labio y paladar fisurados

Con el tratamiento para los niños que nacen con labio fisurado y paladar hendido se busca corregir estas malformaciones de manera que se mejoran funciones afectadas como el habla, la deglución y la audición, además de devolver la apariencia facial normal.

Aquí te reseño los principales aspectos y recomendaciones para lograr un tratamiento exitoso que le asegure a tu hijo calidad de vida.

Aclara tus inquietudes sobre el tratamiento

Los padres tienen muchas inquietudes y expectativas sobre el tratamiento que son pertinentes aclarar. Por ejemplo, las cirugías para cerrar las fisuras no se realizan intrauterinamente ni tan pronto nazca el bebé. Por el contrario, estos procedimientos solo se pueden hacer sobre los seis o nueves meses de vida y el bebé debe tener buenas condiciones generales de salud.

No sólo son cirugías

Si bien el tratamiento incluye una o más cirugías restaurativas, dependiendo de cada caso, para cerrar las fisuras en el labio y el paladar, también son necesarias otras cirugías y terapias específicas a medida que crecen, especialmente en la infancia y hasta la adolescencia para rehabilitar funciones afectadas.

Se puede requerir más de una cirugía

Teniendo en cuenta la complejidad del caso y las necesidades de tu hijo, las técnicas para cerrar las fisuras en el labio y el paladar varían.

En el caso del paladar el cierre se hace en dos intervenciones para evitar el riesgo de que maxilar superior no crezca adecuadamente y halla mal cierre de la boca, lo que demandará posteriormente un tratamiento de ortopedia maxilar. Así, sobre el sexto o noveno mes de vida del bebé se realizará la primera cirugía y la segunda entre el primer año y los 16 meses.

Por el contrario, la fisura del labio se cierra con una sola intervención quirúrgica en la que además se mejora la apariencia de la nariz.

Cuando se repara el labio y el paladar en los primeros meses del bebé se puede atender las dificultades con el habla a temprana edad, mientras que realizarlos en la adultez implica que la persona se ha acostumbrado a producir los fonemas con sonidos nasales y es difícil corregir su habla.

Se trabaja con un enfoque multidisciplinario

Para conseguir un tratamiento exitoso se debe trabajar de manera coordinada con un equipo interdisciplinario de profesionales que atiendan los distintos aspectos o afecciones que se derivan por las fisuras en el labio y el paladar.

Además de cirujanos maxilofaciales quienes cierran las fisuras del labio y el paladar, también intervienen pediatras, otorrinolaringólogos, cirujanos plásticos, odontólogos pediatras, ortodoncistas, personal de enfermería y fonoaudiólogos para rehabilitar funciones.

Para rehabilitar su fonación y respiración puede requerir terapia de fonoaudiología para estimular los músculos que intervienen en esas funciones y corregir los escapes de aire que le dan una voz nasal a su habla.

También puede necesitar tratamientos de ortopedia maxilar para estimular y guiar el crecimiento de estos huesos de la cara, posiblemente tratamientos de ortodoncia para restaurar la parte dental afectada.

Puede requerir posteriores intervenciones quirúrgicas para corregir la posición de los maxilares en caso de que requieran algún tipo de manejo.

Si la fisura del paladar compromete el reborde dental, el odontopediatra atenderá el tratamiento para superar la dificultad que pueden tener algunos dientes para erupcionar. En algunos casos se puede requerir el uso de injertos oseos.

Preocupación por la cicatriz

Es usual que los padres se preocupen por cómo lucirá su hijo después de la cirugía y sobre las marcas que pueden quedar en su rostro. Todo esto depende del tamaño de su fisura y compromiso en el labio.

Cada vez más los cirujanos que realizan estos procedimientos buscan dejar cicatrices menos notorias, sin embargo, se puede requerir un procedimiento posterior para arreglar esta parte estética.

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Apoya y aumenta la confianza de tu hijo

Ciertamente las cirugías se realizan en los primeros 16 meses de vida del bebé, pero a medida que crece el niño comienza a reconocer que ha recibido un manejo para atender una condición que afectaba su habla, respiración y audición, entre otras funciones.

De esta manera, es importante conversar con el niño sobre el manejo que han tenido y el que seguirá para conseguir una rehabilitación exitosa, que se extiende hasta la adolescencia según sus necesidades. Incluso, esto puede incluir desarrollar estrategias para mejorar su confianza para afrontar el proceso de superar algo que aparentemente lo diferencia de los demás.

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