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Enfermedad cardiovascular: ¿Cómo evitar problemas en corazón, cerebro y vasos sanguíneos?

26 septiembre, 2017
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Cuando hablamos de enfermedades cardiovasculares nos referimos ciertamente a patologías que afectan al corazón, pero no es la única área que se afecta, también son trastornos de los vasos sanguíneos que se distribuyen por el cuerpo.

Los trastornos cardiovasculares más conocidos son la cardiopatía coronaria (infarto de miocardio) y la enfermedad cerebrovascular (Trombosis cerebral). También afectan las arterias periféricas como la enfermedad arterial oclusiva crónica con síntomas en las piernas.

¿A quiénes afectan?

Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo, en especial en la población mayor de 65 años. Sin embargo, estos trastornos cada vez más afectan a la población joven que se encuentra en etapa productiva.

También es alarmante la discapacidad que generan en la población que sobrevive a eventos agudos como un infarto al corazón o un accidente cerebro vascular.

¿Por qué se presentan? 

Estos problemas del corazón y los vasos sanguíneos se deben al estrechamiento y endurecimiento que sufren las arterias por la acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias en sus paredes. Así, esta obstrucción puede causar problemas en diferentes partes del cuerpo y se hace progresiva con el paso de los años.

Es importante que estés enterado de los factores de riesgo que te pueden llevar a que desarrolles alguno de estos trastornos.

Ten en cuenta que en estas enfermedades la herencia juega un papel importante, si alguno de tus familiares en primer grado de consanguinidad sufrió un infarto o un evento coronario tu riesgo está aumentado.

Igualmente, a mayor edad también estás en riesgo cardiovascular. En el caso de las enfermedades del corazón, los hombres tienen mayor riesgo de sufrirlas que las mujeres.

Hay otros factores que aumentan tu riesgo y sobre esos se pueden actuar tempranamente, debido a que están asociados con tus hábitos. De tal forma tienes una gran responsabilidad con el autocuidado.

Fumar, llevar una alimentación malsana, ser sedentario, tener los niveles altos de colesterol y estar obeso te hacen más propenso a una de estas enfermedades. Asimismo, la hipertensión cuando está mal controlada hay mayores probabilidades de que esa placa que recubre los vasos sanguíneos se pueda lastimar y se presente una lesión grave a nivel cardiovascular.

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¿Y cómo se manifiestan?

Que estas enfermedades sean de gran volumen entre la población se debe a que en sus primeras etapas son asintomáticas, llevándote a descuidar los chequeos de prevención porque no sientes ninguna afección, pero silenciosamente se instalan en tu organismo.

A nivel cardíaco hay signos como el ahogo, que se presenta cuando realizas actividades que te requieran más trabajo del corazón. Si antes subías una escalera y no te fatigabas y ahora sucede eso, quiere decir que la capacidad funcional de tu corazón está disminuyendo.

Hay eventos que pueden ser por desacondicionamiento físico, por ejemplo, que hayas dejado de hacer ejercicio y ahora quieras retomarlo bruscamente sin un acondicionamiento, pero también hay que evaluar que no sea un problema cardiovascular.

Experimentar dolor toráxico, es decir en el pecho, es un signo que es mucho más cercano al corazón.

Esto sucede en especial cuando reúne las siguientes características: es opresivo, se presenta con el ejercicio, mejora cuando entras en reposo, es irradiado, es decir que va hacia el brazo, el mentón. Además, dura entre 20 y 30 minutos.

También hay signos que nos indican de forma indirecta la presencia de una enfermedad cardiovascular y se ven en el control médico como el aumento de la tensión arterial, alteraciones en algunas funciones del riñón, alteración en los niveles de colesterol o de glicemia, que de forma temprana nos muestran que puede haber un daño endotelial, en la capa interna que tienen los vasos sanguíneos.

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