Maternidad y Pediatría

¿Cómo afecta la diabetes a los niños y adolescentes?

14 febrero, 2018
Diabetes en niños y adolescentes

La diabetes no solamente es un asunto de adultos. A temprana edad la diabetes tipo 1 (insulinodependiente) se presenta en los niños y adolescentes quienes requieren manejo adecuado tanto a nivel médico como en casa. Debido a que ésta enfermedad los acompañará toda su vida, es muy importante conocer información al respecto y de esta forma prevenir que afecte su crecimiento, desarrollo y puedan llevar un estilo de vida saludable continuando con las actividades propias de los niños de su edad.

La diabetes tipo 1 es la más frecuente en niños y no se puede prevenir. Para su tratamiento farmacológico se necesitan inyecciones diarias de la hormona de insulina para proveerle al cuerpo lo que no puede producir. Ésta hormona es fundamental para llevar a las células la glucosa (azúcar) que está en la sangre, resultado de la metabolización de los alimentos, principalmente de los carbohidratos.

Con las inyecciones diarias se reduce el riesgo de que el niño tenga niveles altos de azúcar en la sangre (hiperglucemia), que durante un periodo prolongado puede provocar complicaciones en el funcionamiento de sus vasos sanguíneos y a nivel neurológico.

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También se presentan casos de diabetes tipo 2 en la infancia, para la cual no es frecuente el uso de insulina y se puede prevenir cuando se atienden los factores de riesgo a tiempo, factores como patrones de alimentación inadecuados, sobrepeso/obesidad y sedentarismo.

Tradicionalmente, la diabetes tipo 2 ha estado asociada con personas adultas pero su aumento en la población infantil en los últimos años llama la atención sobre promover y mantener un estilo de vida de saludable en niños para reducir el riesgo de presentarla.

¿Cómo reconocer los síntomas?

Los síntomas que indican sí tu hijo puede estar presentando una diabetes, sin importar de cuál tipo, son iguales a los de las personas adultas: tener sed excesiva, orinar con más frecuencia o en mayor cantidad, debilidad o cansancio y perder peso sin causa aparente pese a que come más.

Estos síntomas pueden manifestarse en conductas que no son habituales en tu hijo. Por ejemplo, si no suele orinarse en la cama durante las noches y ahora lo hace, esto puede explicarse como un síntoma de diabetes.

Otro comportamiento de alarma puede ser que se comience a afectar su rendimiento escolar, en parte porque interrumpirá sus deberes en clase para ir más veces al baño, se sentirá cansado y con problemas de concentración porque no tiene la energía suficiente, a raíz de que no tiene insulina que lleve la glucosa a las células.

Estos síntomas pueden distraer tu atención para buscar una causa. Puedes pensar que su delgadez aunque come más se deba a un problema alimentario, e incluso, que orinarse en la cama es producto de una incontinencia.

Cuando comienzas a notar que tu hijo presenta algunos de estos síntomas de manera súbita, no descuides una consulta con el pediatra para confirmar o descartar una diabetes.

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¿Qué hacer ante el diagnóstico?

Para los padres afrontar el diagnóstico de diabetes tipo 1 en su hijo es un evento difícil, lleno de inquietudes sobre lo que vendrá para el niño y reproches a ellos mismos, porque, en muchas ocasiones, creen que no cuidaron de su alimentación o fueron descuidados con otros aspectos y se sienten responsables de que su hijo ahora tenga esa condición de por vida.

Pero no debe haber lugar a estas actitudes.

Las causas de la diabetes tipo 1 no se conocen con claridad

Aunque tiene un fuerte componente genético y de factores inmunológicos, aún es desconocido cuál es el mecanismo para que un niño la desarrolle. Incluso, aunque sepamos que la puede presentar no es posible evitarlo.

Sentirte culpable porque consideras que le permitiste a tu hijo comer más dulces de la cuenta o hiciste algo mal con su alimentación, no contribuye a atender lo primordial: comenzar con el tratamiento, que debe ser oportuno y continuo, para garantizar el control de su diabetes.

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