Maternidad y Pediatría

¿Qué es la depresión posparto y por qué debes cuidarte de ella?

20 julio, 2017
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La depresión posparto es un cuadro afectivo que puede presentarse 8 días después del parto o hasta los 2 meses siguientes. Es una entidad biológica y emocional que llega con los cambios en los niveles hormonales ocurridos en el embarazo y que en el posparto, nuevamente se regulan para que regresen funciones como el ciclo menstrual.

El cerebro tiene en algún momento un quiebre en todos estos circuitos neuronales que rigen el ánimo y cuando no se puede recuperar, sumado a las presiones sociales y acontecimientos alrededor, detonan la llegada de la depresión posparto.

Puede ocurrir que algunas mujeres sientan tristeza o melancolía en el postparto por unos pocos días y se supere sin tratamiento. Pero no debe confundirse con depresión, pues está presenta otros síntomas, dura más tiempo y necesita tratamiento.

La depresión posparto afecta a una de cada seis mujeres que dan a luz

Contrario a lo que se piensa, la depresión posparto es muy frecuente. Según la Organización Mundial de la Salud esta afecta a una de cada seis mujeres que dan a luz.

Hay una depresión que comienza temprano y es intensa, por lo tanto se debe atender con prontitud. Sin embargo, hay una depresión que se viene incubando en el tiempo en la cual la mujer se siente agobiada pero lo calla. Esta que parece ser menos explosiva termina siendo de mayor riesgo.

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¿Qué se siente?

Puedes experimentar ansiedad, irritabilidad, llanto persistente, pérdida del apetito y el sueño, agobio, falta de interés por cuidar del bebé, así como sentimientos de culpa e inutilidad.

El papel del entorno

En nuestro medio hay muchas expectativas y presión hacia la maternidad, esto pone a la mujer en alerta biológica con respecto a los ideales de crianza, debido a que altera el cortisol plasmático, una sustancia que hace que estemos en mayor tensión emocional.

En el postparto así como existe el riesgo de un sangrado, también puede ocurrir una depresión. Por eso es frecuente que en la madre con depresión su entorno le exija que debe aguantarse, tranquilizarse y ser capaz, aun cuando no es un asunto que puedas controlar sino que es una descompensación biológica que afecta tu parte emocional.

Hay una serie de mitos que asocian la depresión posparto con un comportamiento psicótico en el que la mujer enloquecerá o maltratará al bebé. También hay mitificación en torno a la consulta psiquiátrica para tratar la depresión posparto cuando el propósito es ayudar a mantener la salud mental de la madre que a la vez se refleja en el bienestar del hijo.

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Factores de riesgo

Varios factores indican que se debe estar alerta. Estos pueden ser desde tener un embarazo difícil, ser madre soltera, haber sufrido alguna pérdida a cualquier nivel en el embarazo o en ocasiones anteriores y tener dificultades de tipo laboral.

La depresión posparto le puede dar una mujer tanto que va por su primer embarazo o como a la que tiene uno nuevo.

Asimismo, están en alto riesgo quienes en algún momento de su vida recibieron o están recibiendo tratamiento por trastorno de ansiedad o depresivos y las mujeres que son hipotiroideas.

¿Cómo debo tratarme? 

El tratamiento se debe realizar con un médico psiquiatra. Se debe suministrar medicación que pueden ser antidepresivos o medicación en dosis bajas para ayudar a dormir y disminuir la ansiedad, en las cuales no hay necesidad de suspender la lactancia.

Puedes recibir sesiones de psicoterapia en un ambiente acogedor, espacio en el que no te juzgarán y te ayudarán a pensar tus emociones y situaciones afectivas que te están generando tensión.

A la familia se le pide que rodee a la mujer para descanse y duerma mejor porque el sueño es el reparador tanto del aparato físico como emocional.

¿Qué consecuencias trae para mi vida?

Una depresión posparto que no se trate puede extenderse para toda la vida y se puede convertir en una depresión mayor que ya no se puede controlar ni curar. Así, la mujer que la tenga será una madre que va a tener siempre una vulnerabilidad emocional.

También está en riesgo el bienestar emocional de tu hijo, porque en los dos primeros años de vida se prepara el terreno para formar al ser humano, se le suministran recursos emocionales y a su cerebro se abona a través de situaciones de calma, de placer, de goce y de bienestar.

De tal forma, eres el único referente para tu bebé y debes estar en bienestar para que en tu hijo se desarrollen esas interacciones neurales fundamentales de su salud.

Por lo tanto, si no se trata la depresión, los niños tienden a ser más introvertidos, con déficit de atención y sufrir afectaciones en su parte cognitiva.

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