Enfermedades

3 consejos para evitar la transmisión de infecciones respiratorias

8 mayo, 2018
Concejos para evitar la transmisión de infecciones respiratorias

Las infecciones respiratorias suelen afectar principalmente a los niños, especialmente a los menores de cinco años. No obstante, todos podemos contagiarnos y padecer sus síntomas,  dentro de la población adulta, las personas mayores de 65 años y las que tienen alguna enfermedad de base o alguna condición que disminuya sus defensas son los más vulnerables.

 Este tipo de infecciones en su mayoría son de origen viral y aunque circulan durante todo el año en nuestro país tenemos dos picos de infección que se relacionan con los periodos de mayor pluviosidad: abril-mayo y septiembre-octubre.

Contagiarse con una infección respiratoria es muy fácil debido a que después de que la persona enferma tose, estornuda o habla sin protegerse, en el aire quedan hasta por tres horas partículas que contienen los virus y que luego entran por la nariz o la boca a las vías respiratorias .

Aunque son principalmente de origen viral no se trata de un único virus sino de varios que dependiendo de tu edad y condiciones inmunológicas las infecciones se pueden localizar solo a nivel de la garganta, en oídos, faringe, amígdalas o las vías respiratorias bajas donde existe mayor riesgo de complicaciones.

Asimismo, con cada virus los periodos de incubación son distintos, pero en general una infección de este tipo se trasmitirá en la etapa catarral donde la persona produce más secreciones.

1. Crea barreras para protegerte

Las infecciones respiratorias son prevenibles en la medida que entendemos que son altamente transmisibles y a que a través de los métodos de barrera que usamos podemos prevenir el contagio.

En caso de que tú, tus hijos o personas con quienes compartes los ambientes cotidianos tienen la infección es indispensable que uses y promuevas el uso de tapabocas, así como de toallas o pañuelos desechables para manejar las secreciones.

El manejo de las secreciones es fundamental para disminuir la cadena de contagio. Eso implica que no debes tener contacto directo con las manos y en caso de que ocurriera lávalas con agua y jabón .

Pese a que últimamente se ha popularizado el uso del gel antibacterial para el aseo de las manos, es recomendable que su uso no reemplace un buen lavado de las manos y que no dejes de promover este hábito entre los más pequeños.

2. Limpia los objetos

Los virus y otros microorganismos que transmiten las infecciones también llegan a los objetos cuando alguien que estornudó o tosió no se cubrió con un pañuelo o el antebrazo para evitar la dispersión de las partículas.

Por esta razón también debes limpiar los objetos contaminados y evitar tocar directamente aquellos que son de amplio uso común y que son depositarios de estas partículas como pomos de las puertas, pasamanos y baños públicos, entre otros.

3. ¿Sirve vacunarse?

Hasta el momento no hay una única  vacuna para las infecciones respiratorias, pero existe la vacuna contra la influenza estacional, que  la debemos aplicar anualmente a todos los niños menores de 2 años , preferentemente si asisten al jardín, adultos mayores de 65 años, mujeres embarazadas previa autorización de su ginecólogo, residentes de asilos y ancianos, personas con enfermedad de base como asmáticos, enfermedades pulmonares crónicas o condiciones crónicas como diabetes, enfermedades cardíacas, neurológicas entre otras.

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Con esa vacuna disminuimos el riesgo de contagios por influenza, que es una enfermedad respiratoria, pero no de la gripa común, que es la infección respiratoria más frecuente.

Existen otras vacunas para disminuir las infecciones respiratorias como la DPT, vacuna contra el Neumococo, H . Influenzae, sarampión, que evitan las neumonías por estos gérmenes.

Las mujeres que se encuentran en  estado de embarazo deben vacunarse contra la triple viral para desarrollar anticuerpos que le pasará a su hijo para evitar que en su etapa de recién nacido contraiga tos ferina, difteria y tétanos (TdaP). Se debe aplicar una única dosis entre las semanas 26 y 37 del embarazo.

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