Maternidad y Pediatría

Cáncer infantil: ¿Qué es y qué hay que tener en cuenta para combatirlo?

12 diciembre, 2017
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En el mundo, por cada millón de niños menores de 15 años, se reportan 165 nuevos casos de cáncer anualmente. Aunque es poco frecuente en los niños comparado con los adultos, el cáncer es una enfermedad que también se presenta en niños y adolescentes con unos aspectos particulares que es apropiado que conozcas.

Todo comienza cuando una de las células de cualquier parte del organismo, por razones desconocidas, se trasforma en una célula maligna que se vuelve inmortal y empieza a duplicarse y sin control.

El cáncer en niños no se puede prevenir, sin embargo, existen síntomas y signos de alarma con los que el médico puede sospecharlo. Existen varios estudios de laboratorio e imágenes que ayudarán a confirmar la posibilidad de un cáncer y enseguida se tendrá que realizar algún tipo de procedimiento quirúrgico para establecer un diagnostico preciso y de esta forma determinar cual es el mejor tratamiento y establecer el pronóstico.

Hasta el momento se desconoce la causa del cáncer en niños, la gran mayoría son enfermedades adquiridas, es decir, que se desarrollan meses o años después que el niño nace. Sin embargo, se reconoce que debe existir una interacción de factores genéticos, inmunológicos y ambientales como diversos agentes infecciosos y la radiación, para que se desencadene un cáncer infantil.

Incidencia en el mundo

A nivel mundial, por cada 150 diagnósticos de cáncer en adultos, se diagnostica 1 caso en niños. 

En promedio el cáncer en niños representan entre el 0,7% y el 1% de todos los cánceres en toda  la población.

Los datos epidemiológicos también nos muestran que de acuerdo a los grupos etarios, el cáncer es más frecuente en los niños preescolares (entre los 2 y 5 años) y escolares (entre 6 y 14 años) y después los adolescentes y los menores de 2 años de edad.

Tipos de cáncer más frecuentes en niños

Los tipos de cáncer más recurrentes son las leucemias, que llegan a constituir casi el 50% de todos los cánceres en los niños en todo el mundo. Este tipo de cáncer se origina en las células linfohematopoyeticas de la medula ósea que se encuentran dentro de los huesos.

El segundo grupo son los linfomas, que son los cánceres que se desarrollan en las células linfoides del sistema linfático, que se encuentra distribuido por todo el organismo: ganglios linfáticos, intestino, hígado, bazo, piel, huesos, entre otros.

Existen dos grandes formas de linfomas: los linfomas de Hodgkin, que se manifiestan como un crecimiento progresivo en el tamaño de los ganglios linfáticos, principalmente del cuello y axilas y los linfomas no Hodgkin, la mayoría de los cuales se originan de unas estructuras linfoides del intestino delgado que se llaman placas de Peyer. Los linfomas pueden llegar a constituir entre el 15 y 25% de todos los cánceres en niños.

Le siguen los tumores originados dentro del sistema nervioso central, que consisten en el crecimiento de una masa en cualquier parte de dicho sistema. Casi todos se manifiestan por cefalea y vómitos inexplicados y el resto de manifestaciones clínicas dependen del sitio anatómico de origen del tumor. Se pueden dar trastornos de la coordinación o visión, convulsiones o trastornos cognitivos o endocrinos entre otros. En las últimas décadas en Latinoamérica y en Colombia, este tipo de tumores han desplazado a los linfomas en su frecuencia de casos en la población pediátrica.

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Tratamiento y terapia

Cabe señalar que el tratamiento que se suministra al paciente pediátrico varía de acuerdo con el tipo de cáncer. En ese sentido, para las leucemias el tratamiento básico es la quimioterapia, que es una serie de medicamentos, la mayoría productos biológicos, administrados por vía intravenosa principalmente. La duración del tratamiento puede ir entre 18 y 36 meses.

La quimioterapia es un tratamiento indoloro y los niños la toleran mucho mejor que los adultos. Se puede administrar en un ámbito hospitalario, siempre en compañía de sus padres o de forma ambulatoria. Actualmente, los efectos de la quimioterapia en los niños se pueden prevenir o disminuir con un porcentaje muy alto de control. Así, las náuseas y el vómito se controlan con antieméticos que funcionan muy bien.

A los niños que reciben quimioterapia se les coloca un catéter implantado debajo de la piel para hacer más cómodo y seguro el suministro de los medicamentos. Este dispositivo también permite tomar todas las muestras de sangre para los estudios que sean necesarios durante el tratamiento.

En los linfomas no Hodgkin al igual que en las leucemias, la base del tratamiento es la quimioterapia. En los linfomas de Hodgkin el tratamiento requiere quimioterapia y algunos pacientes necesitan radioterapia sobre las regiones donde se encontró compromiso de la enfermedad.

En los tumores del sistema nervioso central, para tener mejores posibilidades de curación, se requiere en lo posible una resección completa o casi completa del tumor con un tratamiento adyuvante combinado de quimioterapia y radioterapia, teniendo en cuenta que los niños menores de 3 años de edad en lo posible no deberían recibir tratamientos que incluyan la radioterapia.

En el resto de tumores, llamados sólidos, la base del tratamiento es la cirugía casi siempre complementada con quimioterapia y en algunos casos con radioterapia.

2 Comentarios

  • Reply Evelin Katherin Salazar 14 septiembre, 2017 at 4:15 pm

    Quisiera hacer voluntariado. Es posible

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