Síntomas y causas

Cómo poder disfrutar de los beneficios de los hábitos saludables

6 febrero, 2018

Podemos considerar que una persona tiene hábitos saludables cuando su práctica cotidiana se orienta a conservar su salud y mejorar su bienestar, de modo que se cree y mantenga un estilo de vida.

Los hábitos saludables hacen parte de una cultura de cuidado y por eso aprovecho para darles algunas recomendaciones sobre cómo poder mantenerlos para el beneficio diario.

Son constantes

Estos hábitos se adquieren y refuerzan todos los días en los ambientes donde transcurren las actividades cotidianas. Incluso, debido a que es una conducta que está arraigada en cada uno, no se debería sentir que tenerlos implique un esfuerzo o imposición, de esta forma se convierten en parte del estilo de vida personal forjado con los años.

En ese sentido, los hábitos son duraderos y no se corresponden con tendencias o modas que aparecen de un momento a otro, que se difunden por medios masivos y llegan a la población.

Las tendencias de hábitos saludables por lo general se refieren a dietas que prometen bajar de peso en corto tiempo, excluyendo determinados productos de la alimentación o consumiendo productos artificiales o peligrosos y recomendando el consumo casi que excesivo de ciertos grupos alimenticios. Esos cambios bruscos, sólo traen problemas de salud y es mejor dejar de considerar que funcionan para todo por igual.

Por eso, lo más recomendable es optar por prácticas saludables que nos acompañen a lo largo de la vida para disfrutar de sus dones.

Se trata de un equilibrio

Los hábitos saludables sirven para cuidar la salud porque hacen parte de una conducta consciente, continua, pero reflexiva. Por eso, llevarlos a los extremos creyendo que se aumentan sus beneficios es una señal de que algo no está bien con respecto a ese estilo de vida que se ha escogido.

Pasar gran parte del día haciendo ejercicio, obsesionarse contando las calorías que se consume al día o privarse de comer un pastel ocasionalmente, puede dar cuenta de una conducta obsesiva y nada saludable a nivel físico, mental ó emocional.

Si en su práctica diaria, mantener esos hábitos generan angustia, dependencia, dificultad para disfrutar de la vida social o entran en conflicto con la vida familiar, implica que se transformaron y ya tienen un impacto negativo en su salud.

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En todo momento y lugar

Las actividades cotidianas se realizan en diferentes escenarios como el hogar, la escuela, la universidad, el ambiente laboral y los demás lugares donde socializamos; es en esos lugares donde deben estar presentes los hábitos. Podemos decir que los hábitos arraigados hacen parte de la marca personal y de referencia ante los demás.

En gran medida, para que un estilo de vida saludable funcione debe acompañarnos en los diferentes lugares donde tiene despliegue nuestra historia personal y no dejarlo como un asunto para unos cuantos lugares, momentos o épocas del año.

Se vuelven un factor protector

Que los hábitos hagan parte de la vida cotidiana reivindica que se tiene un rol activo en el cuidado de la salud y el vivir en bienestar. Con una alimentación sana y balanceada, actividad física regular, manejo del estrés, no consumo de tabaco y consumo moderado de alcohol -por mencionar los principales- se contribuye a prevenir la aparición de enfermedades no transmisibles, que son cada vez más frecuentes en adultos más jóvenes, como la Diabetes tipo 2, Hipertensión Arterial, Cáncer y Enfermedades Cardiocerebrovasculares. Los hábitos saludables como factor protector, son el “as bajo la manga” que a muchas personas enfermas les hubiera gustado tener años antes de su diagnóstico.

Reconocer el poder del ejemplo

Seguramente, muchos de los hábitos que hoy tenemos los aprendimos en los ambientes donde comenzamos a socializar, principalmente en la familia. Para promover y formar hábitos, el ejemplo es el principal escenario y da sustento a la motivación que se requiere para que además éstos perduren en el tiempo. Cuando encontramos referentes en el entorno que tienen buenas prácticas, que les permiten vivir en bienestar y gozar de buena salud, es la mejor forma para saber que vamos por buen camino, cambiando para nosotros mismos y colaborando con el apoyo a los que nos rodean.

Tengamos en cuenta que el poder del ejemplo también es igual de efectivo cuando de promover conductas inapropiadas se trata. Por esto, si se es padre o madre, hermano/a, profesor, incluso médico, nuestro ejemplo será fundamental para que los que nos rodean integren conductas sanas o contribuya a mantenerlas. El apoyo de las personas en los diferentes ambientes (casa, trabajo, estudio, etc), es clave para lograr el cambio genuino y duradero.

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